IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
El que escribe, cuenta,
lo que no cuenta el que lee,
la escritura
es el escudo del pensante,
y el hogar de sus ideas,
el que busca encuentra,
lo que no encontraría,
si estuviera dudando,
si estuviera tramando,
algo que la duda interrumpiría,
la sencillez aclamaría su victoria,
porque no hay cuestionamiento
sin espacio para rellenar,
y aún el tiempo gime,
porque vive el que ríe,
y llora el que sonríe,
porque nunca la felicidad
tuvo una sola cara,
las tormentas sellarán su caos,
en la boca de todo dios,
las gélidas lluvias secarán los ríos,
los vientos silenciarán los cielos,
siempre calla lo que se alimenta sin medida,
siempre es un hecho lo dicho,
aunque maltrecho camina el caminante,
sin semblante, ahí arriba,
no habría suelo por descubrir,
entre esos senderos,
de sangre terca,
y respiro embravecido,
las vías que nos dan oxígeno,
son las mismas que nos tapan el corazón,
la suerte se halla en el cuidado,
y el querer es una razón poderosa,
poderes entre galaxias colosales,
nos hacen admirar nuestra pequeñez,
y aún no sabemos nuestra totalidad,
el cerebro es un ente que nos domina,
el universo se expande cada vez más rápido,
nuestro tiempo es una medida,
que en aumento vuelve más efímera a la vida,
el cielo parece enfriarse,
toda luz tiende al vacío,
todo resquicio de humanidad
tiende a su autodestrucción,
no hay carcasa que engendre nuestro amor,
cuando la última vida cese,
la codicia de nuestros tiempos,
serán junto a nosotros
una historia indescifrable,
la última página,
será primera,
para una inteligencia venidera.
lo que no cuenta el que lee,
la escritura
es el escudo del pensante,
y el hogar de sus ideas,
el que busca encuentra,
lo que no encontraría,
si estuviera dudando,
si estuviera tramando,
algo que la duda interrumpiría,
la sencillez aclamaría su victoria,
porque no hay cuestionamiento
sin espacio para rellenar,
y aún el tiempo gime,
porque vive el que ríe,
y llora el que sonríe,
porque nunca la felicidad
tuvo una sola cara,
las tormentas sellarán su caos,
en la boca de todo dios,
las gélidas lluvias secarán los ríos,
los vientos silenciarán los cielos,
siempre calla lo que se alimenta sin medida,
siempre es un hecho lo dicho,
aunque maltrecho camina el caminante,
sin semblante, ahí arriba,
no habría suelo por descubrir,
entre esos senderos,
de sangre terca,
y respiro embravecido,
las vías que nos dan oxígeno,
son las mismas que nos tapan el corazón,
la suerte se halla en el cuidado,
y el querer es una razón poderosa,
poderes entre galaxias colosales,
nos hacen admirar nuestra pequeñez,
y aún no sabemos nuestra totalidad,
el cerebro es un ente que nos domina,
el universo se expande cada vez más rápido,
nuestro tiempo es una medida,
que en aumento vuelve más efímera a la vida,
el cielo parece enfriarse,
toda luz tiende al vacío,
todo resquicio de humanidad
tiende a su autodestrucción,
no hay carcasa que engendre nuestro amor,
cuando la última vida cese,
la codicia de nuestros tiempos,
serán junto a nosotros
una historia indescifrable,
la última página,
será primera,
para una inteligencia venidera.