IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Las grietas de la tierra
evidencian la incongruencia humana,
se desvive la esperanza,
moriría por su libertad,
y aún la verdad le teme a la mentira,
la mente es esclava
de la falacia que no se cuestiona,
mentirosos se obsesionan,
con las mentiras más ostentosas,
de vigorosa rectitud,
y terca arrogancia,
la sordera no se hereda,
se regala,
verdades se siembran,
nunca por necesidad,
la realidad
consume a la avaricia del más fuerte,
y su cuerpo descansa en el horizonte,
se entrega al divino paladar de la muerte,
pasivo se encuentra el observador,
ahora moribundo,
porque todo ambiente se rige
por el latir universal del tiempo,
pensante algún ser eclosiona,
luchando por respirar en este circo de sangre,
corroído quedará el saber,
porque no habrá nadie que lo aguante,
no habrá cuento que despiste
al lector acostumbrado,
la sinceridad se nota a la distancia,
se desvive el reloj,
como si el presente
se desangrara a cada segundo,
la eternidad nunca fue tan añorada,
aún sabiendo que el tiempo nos mata,
aún sabiendo que el futuro
será un pasado permanente,
entre trémulos espasmos cíclicos,
las leyes se quiebran,
y emerjo de entre la tinta,
aquí, en este pedazo de historia,
las velas queman mis últimas líneas,
será aquel punto, final, y principio,
de un comienzo que me ha de olvidar,
¿será aquel comienzo, vida?,
será que la muerte es tan sucia,
que juega con la inocencia,
con la falencia de todo ser,
que nace para morir,
y muere para dejar de serlo.
evidencian la incongruencia humana,
se desvive la esperanza,
moriría por su libertad,
y aún la verdad le teme a la mentira,
la mente es esclava
de la falacia que no se cuestiona,
mentirosos se obsesionan,
con las mentiras más ostentosas,
de vigorosa rectitud,
y terca arrogancia,
la sordera no se hereda,
se regala,
verdades se siembran,
nunca por necesidad,
la realidad
consume a la avaricia del más fuerte,
y su cuerpo descansa en el horizonte,
se entrega al divino paladar de la muerte,
pasivo se encuentra el observador,
ahora moribundo,
porque todo ambiente se rige
por el latir universal del tiempo,
pensante algún ser eclosiona,
luchando por respirar en este circo de sangre,
corroído quedará el saber,
porque no habrá nadie que lo aguante,
no habrá cuento que despiste
al lector acostumbrado,
la sinceridad se nota a la distancia,
se desvive el reloj,
como si el presente
se desangrara a cada segundo,
la eternidad nunca fue tan añorada,
aún sabiendo que el tiempo nos mata,
aún sabiendo que el futuro
será un pasado permanente,
entre trémulos espasmos cíclicos,
las leyes se quiebran,
y emerjo de entre la tinta,
aquí, en este pedazo de historia,
las velas queman mis últimas líneas,
será aquel punto, final, y principio,
de un comienzo que me ha de olvidar,
¿será aquel comienzo, vida?,
será que la muerte es tan sucia,
que juega con la inocencia,
con la falencia de todo ser,
que nace para morir,
y muere para dejar de serlo.