IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
La inutilidad se gesta
por circunstancias acosadoras,
la utilidad de un futuro regalado,
se tuerce
cuando todo placer es dolor,
la imaginación nos premia
cuando su realidad existe,
el narcisismo nos ata
como ancla a nuestros sueños,
los sueños serán duelos,
sin signos ni advertencias,
los suelos tendrán dueños,
y sus días serán una trampa mortal,
trémulos pálpitos
de un corazón aún dormido,
sus sentires
coserán las banderas
de una revolución futura,
espejos del alma,
esquirlas de un espíritu frágil,
nuestra sencillez calmará existencias,
y nuestra responsabilidad abrirá cielos,
vislumbran los cielos,
ríos de nuevas esencias,
esencial será la cordura,
que siembre una fortuna equitativa,
el silencio será espacio,
como mi corazón muerto
en mi cuerpo cremado,
la belleza de una nada inmensa,
nos refleja la insensibilidad
de creer en un amor eterno,
la fortuna dolorosa
de un tumulto de horizontes
que se quiebran
con toda lágrima de dios,
seguiremos anclados al sinsentido,
hasta que las noches se vuelvan huida,
y los días
una permanencia ya olvidada,
fluiremos en los umbrales inexplorados,
de una muerte que se deforma,
de unos sueños que se desmoronan,
¿será realidad el sentir,
aún cuando la duda
se vuelva incertidumbre?
simularán las entidades de poder,
nuestros deseos más desconocidos.
por circunstancias acosadoras,
la utilidad de un futuro regalado,
se tuerce
cuando todo placer es dolor,
la imaginación nos premia
cuando su realidad existe,
el narcisismo nos ata
como ancla a nuestros sueños,
los sueños serán duelos,
sin signos ni advertencias,
los suelos tendrán dueños,
y sus días serán una trampa mortal,
trémulos pálpitos
de un corazón aún dormido,
sus sentires
coserán las banderas
de una revolución futura,
espejos del alma,
esquirlas de un espíritu frágil,
nuestra sencillez calmará existencias,
y nuestra responsabilidad abrirá cielos,
vislumbran los cielos,
ríos de nuevas esencias,
esencial será la cordura,
que siembre una fortuna equitativa,
el silencio será espacio,
como mi corazón muerto
en mi cuerpo cremado,
la belleza de una nada inmensa,
nos refleja la insensibilidad
de creer en un amor eterno,
la fortuna dolorosa
de un tumulto de horizontes
que se quiebran
con toda lágrima de dios,
seguiremos anclados al sinsentido,
hasta que las noches se vuelvan huida,
y los días
una permanencia ya olvidada,
fluiremos en los umbrales inexplorados,
de una muerte que se deforma,
de unos sueños que se desmoronan,
¿será realidad el sentir,
aún cuando la duda
se vuelva incertidumbre?
simularán las entidades de poder,
nuestros deseos más desconocidos.