Reflexión 60

IgnotaIlusión

El Hacedor de Horizontes
Nada se resume,
todo se vive, aún leyendo,

nada dura para siempre,
todo es finitud,

la vida yace, donde el alma se desprendió,
donde el cuerpo se pudre,
donde los recuerdos se acunan,
en los corazones de las nostalgias,

la vida pende de un hilo,
como la suerte, como el destino,
penden de sus circunstancias exactas,

pensamos poco, para tratarnos tan mal,
pensamos demasiado,
cuando el problema se aferra,

pensamos que el vacío es inexistencia,
la existencia
también se halla en el vacío,
cuando alguien lo ha de observar,

el tiempo se aferra,
siempre queriendo escapar,
siempre desgarrándonos la mustia carne,

el tiempo no cura,
el tiempo cae, como la lluvia,
como la certeza libre y dolorosa de Lucifer,

la luna no gime,
si ella supiera mis verdades,
quizás le alertaría al cielo,
que en cualquier momento,
lo eterno puede ceder,

aunque las leyes nutran todo caos,
siempre la pesadez
se ha comportado de la misma manera,

porque el sol alimenta a la vida,
si él supiera como la vida se degrada,
dejaría de iluminar,
dejaría de ser luz,

si mis restos supieran que aún vivo,
mi tiempo no sería presente,

mis senderos convergerían hacia el pasado,

y me esperarían,
como lluvia que asciende,

para nunca más reconocerme.




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Así, en la danza implacable del tiempo que no cura, sino que cae, y bajo la mirada indiferente de un universo que nutre el caos, nos aferramos a los hilos que nos sostienen. La vida, un eco en la nostalgia de los que quedan, se desvanece entre el vacío observado y los senderos que claman por un pasado inalcanzable. Porque en la finitud que nos define, el presente se disuelve, y solo queda la certeza de no ser reconocidos por lo que fuimos.

Genial,

Saludos cordiales
 
Nada se resume,
todo se vive, aún leyendo,

nada dura para siempre,
todo es finitud,

la vida yace, donde el alma se desprendió,
donde el cuerpo se pudre,
donde los recuerdos se acunan,
en los corazones de las nostalgias,

la vida pende de un hilo,
como la suerte, como el destino,
penden de sus circunstancias exactas,

pensamos poco, para tratarnos tan mal,
pensamos demasiado,
cuando el problema se aferra,

pensamos que el vacío es inexistencia,
la existencia
también se halla en el vacío,
cuando alguien lo ha de observar,

el tiempo se aferra,
siempre queriendo escapar,
siempre desgarrándonos la mustia carne,

el tiempo no cura,
el tiempo cae, como la lluvia,
como la certeza libre y dolorosa de Lucifer,

la luna no gime,
si ella supiera mis verdades,
quizás le alertaría al cielo,
que en cualquier momento,
lo eterno puede ceder,

aunque las leyes nutran todo caos,
siempre la pesadez
se ha comportado de la misma manera,

porque el sol alimenta a la vida,
si él supiera como la vida se degrada,
dejaría de iluminar,
dejaría de ser luz,

si mis restos supieran que aún vivo,
mi tiempo no sería presente,

mis senderos convergerían hacia el pasado,

y me esperarían,
como lluvia que asciende,

para nunca más reconocerme.




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Profundas reflexiones.
Un abrazo
 

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