IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Vivimos sonriéndole a la desgracia,
con la gracia del no saber nuestro futuro,
ni comprender las razones que nos gobiernan,
vivencias compartidas,
el corazón requiere al cuerpo,
la mente odia al cerebro,
y el alma rechaza todo materialismo,
abstracción temida,
cuando los colores son tonos grises,
cuando los sabores son sangre y sueños,
versos tridimensionales,
universo acróbata,
que estira su negrura,
también fenecerá,
cuando las estrellas se cansen,
y el tiempo se inmole,
sensación y sensatez,
¿podrá el sabio marcar
lo que la muerte aún no ha podido?,
creador y creación,
quizás seamos
muñecos de una realidad inimaginable,
quizás nuestros titiriteros
ya pactaron nuestra función,
dones viscerales,
carnalidad prohibida,
la belleza también se refleja
en las existencias más minúsculas,
hilos de araña,
somos la inconsciencia de la certeza,
de una realidad tan acostumbrada,
porque no creemos en lo que no ocurre,
quizás la avaricia nos marque
un nuevo amanecer,
entre deseos de anocheceres eternos,
quizás el final sea inicio,
pero todo inicio será final,
con seguridad puedo afirmar,
que la muerte
es la libertad del silencio.
con la gracia del no saber nuestro futuro,
ni comprender las razones que nos gobiernan,
vivencias compartidas,
el corazón requiere al cuerpo,
la mente odia al cerebro,
y el alma rechaza todo materialismo,
abstracción temida,
cuando los colores son tonos grises,
cuando los sabores son sangre y sueños,
versos tridimensionales,
universo acróbata,
que estira su negrura,
también fenecerá,
cuando las estrellas se cansen,
y el tiempo se inmole,
sensación y sensatez,
¿podrá el sabio marcar
lo que la muerte aún no ha podido?,
creador y creación,
quizás seamos
muñecos de una realidad inimaginable,
quizás nuestros titiriteros
ya pactaron nuestra función,
dones viscerales,
carnalidad prohibida,
la belleza también se refleja
en las existencias más minúsculas,
hilos de araña,
somos la inconsciencia de la certeza,
de una realidad tan acostumbrada,
porque no creemos en lo que no ocurre,
quizás la avaricia nos marque
un nuevo amanecer,
entre deseos de anocheceres eternos,
quizás el final sea inicio,
pero todo inicio será final,
con seguridad puedo afirmar,
que la muerte
es la libertad del silencio.