IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
La gente vive por otra vida,
por una aspiración enfermiza,
que toma todo de uno,
la gente se queja de todo,
pero nadie se autoculpa,
nadie se responsabiliza
por la miseria
en la que todos nos retorcemos,
la gente cree en lo que desea,
y desea
todo lo que le facilita su distracción,
la gente cree más en la falsa felicidad,
que en una paz que podríamos establecer,
la gente se queja por supuestas carencias
o incongruencias ajenas,
viven con la mentira amarrada a los ojos,
y cuando los abran, ya no podrán ver,
se quejan del silencio,
del tumulto,
del caos estrambótico,
de la ansiedad que da la espera
cuando uno vive entre umbrales de locura,
se quejan de que nadie es claro,
y cuando uno grita lo tildan de loco,
la verdadera locura
es producto
de lo que se llega a soportar,
aún sin entenderla,
se quejan de lo superficial,
pero no de lo profundo,
nunca de la raíz,
porque según ellos,
no podríamos comer de sus frutos,
de sus pecados ominosos,
se quejan de la injusticia
en la que cada uno vive,
la desgracia carcome noche y día,
cuando no haya suelo no habrá cielo,
de tanta niebla la lluvia nos ahogará,
aún entre las sombras,
nos apreciamos manipulados por el miedo,
¿será sugestión?
o
¿somos verdaderamente culpables por pensar así?
no hay transparencia,
todo tiende a mezclarse con la duda,
la gente se queja por valores morales,
valentía tiene el desagradecido,
cuando la mentira los coopte,
van a alabar con impotencia,
y de impotencia morirán,
cuando la verdad no sea núcleo,
erradicarán toda opinión,
y solo quedará asimilación forzada,
para que siempre
toda existencia
se autovomite.
por una aspiración enfermiza,
que toma todo de uno,
la gente se queja de todo,
pero nadie se autoculpa,
nadie se responsabiliza
por la miseria
en la que todos nos retorcemos,
la gente cree en lo que desea,
y desea
todo lo que le facilita su distracción,
la gente cree más en la falsa felicidad,
que en una paz que podríamos establecer,
la gente se queja por supuestas carencias
o incongruencias ajenas,
viven con la mentira amarrada a los ojos,
y cuando los abran, ya no podrán ver,
se quejan del silencio,
del tumulto,
del caos estrambótico,
de la ansiedad que da la espera
cuando uno vive entre umbrales de locura,
se quejan de que nadie es claro,
y cuando uno grita lo tildan de loco,
la verdadera locura
es producto
de lo que se llega a soportar,
aún sin entenderla,
se quejan de lo superficial,
pero no de lo profundo,
nunca de la raíz,
porque según ellos,
no podríamos comer de sus frutos,
de sus pecados ominosos,
se quejan de la injusticia
en la que cada uno vive,
la desgracia carcome noche y día,
cuando no haya suelo no habrá cielo,
de tanta niebla la lluvia nos ahogará,
aún entre las sombras,
nos apreciamos manipulados por el miedo,
¿será sugestión?
o
¿somos verdaderamente culpables por pensar así?
no hay transparencia,
todo tiende a mezclarse con la duda,
la gente se queja por valores morales,
valentía tiene el desagradecido,
cuando la mentira los coopte,
van a alabar con impotencia,
y de impotencia morirán,
cuando la verdad no sea núcleo,
erradicarán toda opinión,
y solo quedará asimilación forzada,
para que siempre
toda existencia
se autovomite.