IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
La muerte nace con nosotros,
y nos deja,
porque nosotros dejamos de ser,
y no seremos más, ceniza encendida,
la muerte es liberación,
para el que pueda entenderse sin vida,
y aún con la certeza de existir,
no existiríamos por propia elección,
la vida es misteriosa y cruel,
no nos educa para sobrepasar su finitud,
pero si nos induce
a despreciar la fragilidad,
y todos volveremos al mismo pozo,
pensar en el olvido,
es olvidar con fundamento,
razones que fueron días,
certezas que fueron noches,
últimas,
como todo latido efímero,
en la ínfima existencia material,
tiempo causalmente materialista,
pensar en el pasado,
es despistarnos ante el futuro,
en síntesis,
el presente si no se vive,
no se piensa,
lecciones que son leyes,
leyes que son circunstancias,
y nos rodean
los caprichos de unos pocos,
lecciones que son barreras,
para un pueblo deforme,
cimientos serán,
las tumbas abiertas
de nuevos anocheceres,
la peor condena,
sin cadenas sobrevive,
la peor cárcel
es esa de la cual no se tiene consciencia,
sin llave no hay escapatoria,
y sin voluntad,
somos eternos prisioneros,
entre barrotes de carne,
nuestro hedor pudre al aire,
seremos sangre,
aunque nuestros restos no deseen,
seremos ceniza,
aunque todo dios no quiera,
dejaremos de ser.
y nos deja,
porque nosotros dejamos de ser,
y no seremos más, ceniza encendida,
la muerte es liberación,
para el que pueda entenderse sin vida,
y aún con la certeza de existir,
no existiríamos por propia elección,
la vida es misteriosa y cruel,
no nos educa para sobrepasar su finitud,
pero si nos induce
a despreciar la fragilidad,
y todos volveremos al mismo pozo,
pensar en el olvido,
es olvidar con fundamento,
razones que fueron días,
certezas que fueron noches,
últimas,
como todo latido efímero,
en la ínfima existencia material,
tiempo causalmente materialista,
pensar en el pasado,
es despistarnos ante el futuro,
en síntesis,
el presente si no se vive,
no se piensa,
lecciones que son leyes,
leyes que son circunstancias,
y nos rodean
los caprichos de unos pocos,
lecciones que son barreras,
para un pueblo deforme,
cimientos serán,
las tumbas abiertas
de nuevos anocheceres,
la peor condena,
sin cadenas sobrevive,
la peor cárcel
es esa de la cual no se tiene consciencia,
sin llave no hay escapatoria,
y sin voluntad,
somos eternos prisioneros,
entre barrotes de carne,
nuestro hedor pudre al aire,
seremos sangre,
aunque nuestros restos no deseen,
seremos ceniza,
aunque todo dios no quiera,
dejaremos de ser.