IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Vidas colapsadas,
por vivencias moribundas,
miseras maneras
de entender la riqueza de toda oscuridad,
vidas marcadas por la codicia,
vivencias ancladas
a una inmundicia indetenible,
moriremos de angustia,
con las balas aún en la recámara,
moriremos entre clamores fúnebres,
por anhelar en cada fin,
cada nueva libertad,
admiraremos un silencio abrumador,
esperamos por un amor que nos alumbre,
aún entre las lluvias más frías,
la noche nos advierte,
de que mañana ya no estaremos aquí,
aún el amor nos induce,
a desear vaciarnos,
más que plenitud,
es ahogo ante la efimeridad,
y aún la muerte nos hace redescubrirnos,
porque enterramos vidas
que fueron experiencias,
recordamos vivencias,
como los locos recuerdan sus delirios,
somos trastornos dolientes,
somos esencia maldita,
hedor, y ceniza,
quisiéramos que los días fueran infinitos,
quisiéramos sobrepasar todo límite,
nunca deseamos delimitar
nuestras irracionalidades,
nos hace mal
no poder vivir como quisiéramos,
peor es sentir obligadamente
la culpa impuesta
del no vivir como otros viven,
peor es encontrar en el silencio,
el único amor posible,
cuando no nos sostenga ni la consciencia,
buscaremos en el vacío,
más que razones,
solo un lugar para olvidar,
y cuando seamos olvido,
ya nada será digno de reflexión.
por vivencias moribundas,
miseras maneras
de entender la riqueza de toda oscuridad,
vidas marcadas por la codicia,
vivencias ancladas
a una inmundicia indetenible,
moriremos de angustia,
con las balas aún en la recámara,
moriremos entre clamores fúnebres,
por anhelar en cada fin,
cada nueva libertad,
admiraremos un silencio abrumador,
esperamos por un amor que nos alumbre,
aún entre las lluvias más frías,
la noche nos advierte,
de que mañana ya no estaremos aquí,
aún el amor nos induce,
a desear vaciarnos,
más que plenitud,
es ahogo ante la efimeridad,
y aún la muerte nos hace redescubrirnos,
porque enterramos vidas
que fueron experiencias,
recordamos vivencias,
como los locos recuerdan sus delirios,
somos trastornos dolientes,
somos esencia maldita,
hedor, y ceniza,
quisiéramos que los días fueran infinitos,
quisiéramos sobrepasar todo límite,
nunca deseamos delimitar
nuestras irracionalidades,
nos hace mal
no poder vivir como quisiéramos,
peor es sentir obligadamente
la culpa impuesta
del no vivir como otros viven,
peor es encontrar en el silencio,
el único amor posible,
cuando no nos sostenga ni la consciencia,
buscaremos en el vacío,
más que razones,
solo un lugar para olvidar,
y cuando seamos olvido,
ya nada será digno de reflexión.
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