IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
El mundo cae,
y no va a haber dios
que lo levante de su propio infierno,
el mundo sangra,
el mundo vomita fuego
sobre su propio cuerpo,
el mundo está en crisis
porque nadie en verdad logra ser feliz,
ni con lo que tiene,
ni con lo que tuvo,
ni con lo que tendrá,
la infelicidad es moneda de cambio,
la negligencia,
cuando no se entiende al fuerte,
es cercenamiento
de nuestra comprensión social,
el principal problema de la sociedad
es su falta de noción,
y de ahí nace la incoherencia,
la irracionalidad,
y los falsos propósitos,
demasiadas veces,
lo que creemos "solución",
es nueva condena,
dar lo mejor de uno,
si todos se cuestionaran
en cada acción propia,
la realidad no sería utópica,
pero si honesta,
y se podría evolucionar,
tantos temores,
nos hacen arrancarnos de la mente
todos nuestros sueños,
al goce siempre se lo ha de juzgar,
siempre se vuelve al principio
cuando a la historia se la ignora,
al juego se lo ve como pecado,
a la duda como ignorancia,
y a la emoción como debilidad,
el pesimismo verdadero es la confusión,
la virtualidad es la realidad más libre,
pero también la más censurable,
cuando la expresión se erradique,
habremos muerto en la realidad,
cuando la realidad
sea completamente artificial,
habremos perdido la capacidad
de discernir,
hubiéramos de no poder reaccionar,
¿quiénes habríamos de ser,
cuando todo lo que nos hacía ser,
dejó de serlo?
y no va a haber dios
que lo levante de su propio infierno,
el mundo sangra,
el mundo vomita fuego
sobre su propio cuerpo,
el mundo está en crisis
porque nadie en verdad logra ser feliz,
ni con lo que tiene,
ni con lo que tuvo,
ni con lo que tendrá,
la infelicidad es moneda de cambio,
la negligencia,
cuando no se entiende al fuerte,
es cercenamiento
de nuestra comprensión social,
el principal problema de la sociedad
es su falta de noción,
y de ahí nace la incoherencia,
la irracionalidad,
y los falsos propósitos,
demasiadas veces,
lo que creemos "solución",
es nueva condena,
dar lo mejor de uno,
si todos se cuestionaran
en cada acción propia,
la realidad no sería utópica,
pero si honesta,
y se podría evolucionar,
tantos temores,
nos hacen arrancarnos de la mente
todos nuestros sueños,
al goce siempre se lo ha de juzgar,
siempre se vuelve al principio
cuando a la historia se la ignora,
al juego se lo ve como pecado,
a la duda como ignorancia,
y a la emoción como debilidad,
el pesimismo verdadero es la confusión,
la virtualidad es la realidad más libre,
pero también la más censurable,
cuando la expresión se erradique,
habremos muerto en la realidad,
cuando la realidad
sea completamente artificial,
habremos perdido la capacidad
de discernir,
hubiéramos de no poder reaccionar,
¿quiénes habríamos de ser,
cuando todo lo que nos hacía ser,
dejó de serlo?