IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Si todos observaran la agonía
de cielos condenados,
seríamos conscientes,
nunca dependientes de nuestra ilusión,
"si todos trabajásemos viviríamos mejor",
eso es lo que muchos dicen,
solo hay que observar
lo mal que viven
los que trabajan la mayor parte del día,
el trabajo es,
lo que la calma rechaza,
lo que la libertad desprecia,
porque el trabajo es disciplina egoísta,
sufrimiento constante,
que los negados, tratan de asimilar,
por no creer que esta realidad nos pudre,
el trabajo no da placer,
el trabajo, en si, es orgullo prepotente,
el creernos más,
por "hacer lo que se debe de hacer",
el dinero es el cáncer primero
de la humanidad,
porque nadie recibe lo que merece,
porque para obtener algo,
tenes que sufrir,
para creer en algo,
hay que observarlo con distancia,
nuestro corazón late,
aún sin que nosotros lo notásemos,
el tiempo es como el corazón,
el tiempo se pierde,
y nadie gana más felicidad
por restringirse deseos,
el que menos tiene, más desea,
el tiempo nos demuestra
que nuestro malestar se acumula,
somos seres hambrientos,
buscamos aceptación,
cuando nos rechazamos
a nosotros mismos,
nos damos cuenta
del mal interno
que niega la propia gente,
y aún niega el cielo su indetenible ocaso,
¿será que el cielo
se guía de lo que la armonía
de todo ser retrata?
seremos dioses,
cuando dejemos de ser humanos.
de cielos condenados,
seríamos conscientes,
nunca dependientes de nuestra ilusión,
"si todos trabajásemos viviríamos mejor",
eso es lo que muchos dicen,
solo hay que observar
lo mal que viven
los que trabajan la mayor parte del día,
el trabajo es,
lo que la calma rechaza,
lo que la libertad desprecia,
porque el trabajo es disciplina egoísta,
sufrimiento constante,
que los negados, tratan de asimilar,
por no creer que esta realidad nos pudre,
el trabajo no da placer,
el trabajo, en si, es orgullo prepotente,
el creernos más,
por "hacer lo que se debe de hacer",
el dinero es el cáncer primero
de la humanidad,
porque nadie recibe lo que merece,
porque para obtener algo,
tenes que sufrir,
para creer en algo,
hay que observarlo con distancia,
nuestro corazón late,
aún sin que nosotros lo notásemos,
el tiempo es como el corazón,
el tiempo se pierde,
y nadie gana más felicidad
por restringirse deseos,
el que menos tiene, más desea,
el tiempo nos demuestra
que nuestro malestar se acumula,
somos seres hambrientos,
buscamos aceptación,
cuando nos rechazamos
a nosotros mismos,
nos damos cuenta
del mal interno
que niega la propia gente,
y aún niega el cielo su indetenible ocaso,
¿será que el cielo
se guía de lo que la armonía
de todo ser retrata?
seremos dioses,
cuando dejemos de ser humanos.