IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Nos movemos por falta,
hambre universal,
encontramos carencia,
en cada planeta,
en cada estrella,
esperamos todo fin,
para salir de nuestra realidad,
aguardamos por la iluminación,
donde la felicidad, allí, es un estar,
percepciones de una simpleza compleja,
similitudes guarda todo tiempo,
como desierto y gravedad,
percepciones pulcras,
silencio impoluto,
las arenas del tiempo
tienen su esencia,
porque toda mota
se entiende en soledad,
la niebla enturbia,
cuando la lluvia no llore,
habremos de entender el vacío de dios,
de una impotencia tan abismal,
que en sus sentidos
todo pierde significado,
la vista se nubla,
el corazón se entumece,
se quiebran los sueños,
empezamos a ahogarnos,
cuando la marea oscila,
y nuestro cuerpo no nos permite flotar,
contamos finitudes,
de vidas ancladas a nuestro corazón,
ya el tiempo no puede calmar,
ni la calma curar,
ni la herida cerrarse,
flotamos, inertes,
como cicatriz viva,
contaremos siempre eternidades finitas,
porque apreciamos lo poco
cuando es poco,
y no cuando es una vida por vivir,
poco también es percepción,
entendemos a la vida,
como escrito,
como rima,
entendemos a la muerte,
como precio,
como punto final,
entendemos nuestra esencia,
nuestra culpa,
diez minutos antes de morir,
y quizás esa experiencia abra una puerta,
hacia otra vida, hacia otra realidad,
convergeremos abstractamente,
hacia aquel umbral acogedor,
suspiraremos, entre percepciones infinitas,
y respiraremos eterno equilibrio.
hambre universal,
encontramos carencia,
en cada planeta,
en cada estrella,
esperamos todo fin,
para salir de nuestra realidad,
aguardamos por la iluminación,
donde la felicidad, allí, es un estar,
percepciones de una simpleza compleja,
similitudes guarda todo tiempo,
como desierto y gravedad,
percepciones pulcras,
silencio impoluto,
las arenas del tiempo
tienen su esencia,
porque toda mota
se entiende en soledad,
la niebla enturbia,
cuando la lluvia no llore,
habremos de entender el vacío de dios,
de una impotencia tan abismal,
que en sus sentidos
todo pierde significado,
la vista se nubla,
el corazón se entumece,
se quiebran los sueños,
empezamos a ahogarnos,
cuando la marea oscila,
y nuestro cuerpo no nos permite flotar,
contamos finitudes,
de vidas ancladas a nuestro corazón,
ya el tiempo no puede calmar,
ni la calma curar,
ni la herida cerrarse,
flotamos, inertes,
como cicatriz viva,
contaremos siempre eternidades finitas,
porque apreciamos lo poco
cuando es poco,
y no cuando es una vida por vivir,
poco también es percepción,
entendemos a la vida,
como escrito,
como rima,
entendemos a la muerte,
como precio,
como punto final,
entendemos nuestra esencia,
nuestra culpa,
diez minutos antes de morir,
y quizás esa experiencia abra una puerta,
hacia otra vida, hacia otra realidad,
convergeremos abstractamente,
hacia aquel umbral acogedor,
suspiraremos, entre percepciones infinitas,
y respiraremos eterno equilibrio.