IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
El inicio,
tuvo su principio también,
¿por razón o destino?
no sabemos ni como se entiende nuestro entorno,
menos como nos entendemos a nosotros mismos,
no podemos concebir la inexistencia,
porque todo lo que vemos existe,
no podemos ni tan siquiera soñar con ella,
porque no hay sueño que la dibuje,
ella no necesita explicación,
ella no aguarda por ningún futuro,
ni siquiera fluctúa,
ella es incógnita permanente,
si todo lo que percibimos existe,
y lo que imaginamos no, entonces,
los sueños podrían ser
un mar de respuestas,
también ella podría ser respuesta,
solo si no la alumbramos,
porque todo lo que se conoce,
es “algo”,
multiversos contenidos
por espacios que
también podrían ser universos,
las leyes son las mismas
si el mismo universo nos contiene,
si las mismas circunstancias nos moldean,
entonces
los mismos pensamientos
podrían florecer,
la extrañeza de la inmensidad,
la percibimos
por nuestro intelecto irracional,
contraintuitivo, somos contradicción,
somos la elevación del mar,
cuando nuestros pies no tocan el suelo,
“almas libres”,
cuando observamos recuerdos,
volvemos a estar atados al pasado,
cada uno percibe el tiempo
de manera distinta,
y si cada uno vive en su propio tiempo,
el tiempo es ilusión,
si el tiempo es ilusión,
entonces nosotros también lo somos,
percepciones
ilusorias, efímeras, y finitas,
aún así,
cada uno es pilar de si mismo.
tuvo su principio también,
¿por razón o destino?
no sabemos ni como se entiende nuestro entorno,
menos como nos entendemos a nosotros mismos,
no podemos concebir la inexistencia,
porque todo lo que vemos existe,
no podemos ni tan siquiera soñar con ella,
porque no hay sueño que la dibuje,
ella no necesita explicación,
ella no aguarda por ningún futuro,
ni siquiera fluctúa,
ella es incógnita permanente,
si todo lo que percibimos existe,
y lo que imaginamos no, entonces,
los sueños podrían ser
un mar de respuestas,
también ella podría ser respuesta,
solo si no la alumbramos,
porque todo lo que se conoce,
es “algo”,
multiversos contenidos
por espacios que
también podrían ser universos,
las leyes son las mismas
si el mismo universo nos contiene,
si las mismas circunstancias nos moldean,
entonces
los mismos pensamientos
podrían florecer,
la extrañeza de la inmensidad,
la percibimos
por nuestro intelecto irracional,
contraintuitivo, somos contradicción,
somos la elevación del mar,
cuando nuestros pies no tocan el suelo,
“almas libres”,
cuando observamos recuerdos,
volvemos a estar atados al pasado,
cada uno percibe el tiempo
de manera distinta,
y si cada uno vive en su propio tiempo,
el tiempo es ilusión,
si el tiempo es ilusión,
entonces nosotros también lo somos,
percepciones
ilusorias, efímeras, y finitas,
aún así,
cada uno es pilar de si mismo.