IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Ofuscada sinfonía abstracta,
abstracción externa de todo ser,
nuestras burbujas también son mentales,
cada pensamiento
se puede adueñar de nosotros,
somos lo que el aire no puede quebrar,
somos hilos tejidos,
por células voraces,
la avaricia de la muerte es innegable,
porque nos merece,
porque somos sus presas,
gruesas estructuras,
componen nuestros cielos,
estelas tan altas
como imperturbables,
siguen el destino del olvido,
finas capas de superficialidad,
somos tan frágiles como ingenuos,
el mar solo se abrirá
para los que puedan ahondar,
si alguien pudiera describir
el principio de toda existencia,
empezaríamos a poder construir
realidades firmes,
si alguien pudiera predecir todo final,
no sería el viento, peligro,
ni el tiempo, nuestra mortandad,
no hay dios inmortal,
ni el tiempo se salva,
todo tiende al caos y a la destrucción,
nuestro cielo es negrura
que se gangrenará,
nosotros somos peones insignificantes,
en un ajedrez
con tantos casilleros, como átomos,
con tantos movimientos, como posibilidades,
nuestra pequeñez
nos hace reflexionar nuestros puntos de vista,
y aquí está la cuestión,
nos hemos de reconocer valiosos,
porque entre tanta masiva inertidad,
podríamos valer más que la ignorancia,
el fin de todo fue
lo que todo ahora no es;
"algo".
abstracción externa de todo ser,
nuestras burbujas también son mentales,
cada pensamiento
se puede adueñar de nosotros,
somos lo que el aire no puede quebrar,
somos hilos tejidos,
por células voraces,
la avaricia de la muerte es innegable,
porque nos merece,
porque somos sus presas,
gruesas estructuras,
componen nuestros cielos,
estelas tan altas
como imperturbables,
siguen el destino del olvido,
finas capas de superficialidad,
somos tan frágiles como ingenuos,
el mar solo se abrirá
para los que puedan ahondar,
si alguien pudiera describir
el principio de toda existencia,
empezaríamos a poder construir
realidades firmes,
si alguien pudiera predecir todo final,
no sería el viento, peligro,
ni el tiempo, nuestra mortandad,
no hay dios inmortal,
ni el tiempo se salva,
todo tiende al caos y a la destrucción,
nuestro cielo es negrura
que se gangrenará,
nosotros somos peones insignificantes,
en un ajedrez
con tantos casilleros, como átomos,
con tantos movimientos, como posibilidades,
nuestra pequeñez
nos hace reflexionar nuestros puntos de vista,
y aquí está la cuestión,
nos hemos de reconocer valiosos,
porque entre tanta masiva inertidad,
podríamos valer más que la ignorancia,
el fin de todo fue
lo que todo ahora no es;
"algo".