J.E.Mozo
Docente, Poeta y Persona (Tal vez en otro orden)
Un encapuchado vino
y me prometió para hoy
una cátedra de astrología,
declaré no necesitarla…
yo como constelación y estrella
ya claramente me bastaba.
Bendita sea mi humildad,
la cual me hizo creer
que a mis cortos catorce años
había compuesto mi mayor
obra maestra.
Ahora creo mundos e infiernos,
encierro en mis poemas a laberintos
liberando al minotauro
frente a Minos, Dédalo e Ícaro…
yo y mis personalidades múltiples
ya no cantamos al amor meloso
arrastrándonos por su pierna y sombra.
¿Por qué cantan al amor
de modo tan indulgente?
¿No ven qué su amada,
su madre y su hermana
se pasean por sus líneas?
Un poco de cariño,
algo de tacto
¡Cuidado!
No vayan a deshonrar su imagen
Con pobres letras impertinentes.
La vida es un baile imaginario constante
con las mujeres que me cruzo por la calle,
viajo al son de mi mañana
entre tangos y reggaetones
rumiando escenarios románticos
o propuestas indecentes.
Debilidad es la excusa de los débiles,
ignorancia la de los ignorantes
la poesía, del poeta es salvedad
mis disculpas a las señoritas,
pues de todas me he enamorado…
No como filántropo doy amor
pues filantropía es dar sin que duela
yo mato y muero con cada línea
que desnuda mi espíritu…
Si las miradas mataran
¿Cuántos asesinos en serie muertos seríamos?
Todo se resume a la caída libre
a la desesperación y a la pérdida de fe
superada entre líneas,
recayendo durante el verso…
Quizás si cierro los ojos pase el invierno
Santiago, Santiago...
en realidad, a nadie le importabas tanto;
ninfas traidoras acuarianas
sembraron los cuernos en Aries y Tauro
dejando desechos a hombres y mujeres,
piensa en la alcohólica mancha del piso
reducida ante la luz del día siguiente…
¿Crees qué está conforme?
¿Acaso Nazar era buen sujeto?
Irremediable destino de egoísmo,
todos creen que su sillón es confortable
crucificándonos con un cómodo silencio.
Firmo con mi nombre:
Balant, Juan
destello de autoría de escasa importancia,
pero no puedo dejar pasar mi estela…
Puede que no encuentres sentido,
ni coincidas con mi apreciación, te diré esto:
“¿Y qué mierda me importa a mí?
¡Esto es poesía!”
y me prometió para hoy
una cátedra de astrología,
declaré no necesitarla…
yo como constelación y estrella
ya claramente me bastaba.
Bendita sea mi humildad,
la cual me hizo creer
que a mis cortos catorce años
había compuesto mi mayor
obra maestra.
Ahora creo mundos e infiernos,
encierro en mis poemas a laberintos
liberando al minotauro
frente a Minos, Dédalo e Ícaro…
yo y mis personalidades múltiples
ya no cantamos al amor meloso
arrastrándonos por su pierna y sombra.
¿Por qué cantan al amor
de modo tan indulgente?
¿No ven qué su amada,
su madre y su hermana
se pasean por sus líneas?
Un poco de cariño,
algo de tacto
¡Cuidado!
No vayan a deshonrar su imagen
Con pobres letras impertinentes.
La vida es un baile imaginario constante
con las mujeres que me cruzo por la calle,
viajo al son de mi mañana
entre tangos y reggaetones
rumiando escenarios románticos
o propuestas indecentes.
Debilidad es la excusa de los débiles,
ignorancia la de los ignorantes
la poesía, del poeta es salvedad
mis disculpas a las señoritas,
pues de todas me he enamorado…
No como filántropo doy amor
pues filantropía es dar sin que duela
yo mato y muero con cada línea
que desnuda mi espíritu…
Si las miradas mataran
¿Cuántos asesinos en serie muertos seríamos?
Todo se resume a la caída libre
a la desesperación y a la pérdida de fe
superada entre líneas,
recayendo durante el verso…
Quizás si cierro los ojos pase el invierno
Santiago, Santiago...
en realidad, a nadie le importabas tanto;
ninfas traidoras acuarianas
sembraron los cuernos en Aries y Tauro
dejando desechos a hombres y mujeres,
piensa en la alcohólica mancha del piso
reducida ante la luz del día siguiente…
¿Crees qué está conforme?
¿Acaso Nazar era buen sujeto?
Irremediable destino de egoísmo,
todos creen que su sillón es confortable
crucificándonos con un cómodo silencio.
Firmo con mi nombre:
Balant, Juan
destello de autoría de escasa importancia,
pero no puedo dejar pasar mi estela…
Puede que no encuentres sentido,
ni coincidas con mi apreciación, te diré esto:
“¿Y qué mierda me importa a mí?
¡Esto es poesía!”
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