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Reflexión del por qué...

Tema en 'Ensayos' comenzado por Pereiro, 1 de Marzo de 2020. Respuestas: 0 | Visitas: 39

  1. Pereiro

    Pereiro Poeta recién llegado

    Se incorporó:
    9 de Noviembre de 2019
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    Preámbulo:

    Este escrito está abierto a críticas, contraargumentaciones y correcciones. Se intentará escribir desde la racionalidad más objetiva posible. Remarco lo de “posible” ya que un pensamiento totalmente racional y objetivo es un gran impedimento a la hora de argumentar acerca de muchos temas de la “realidad” (como dirían algunos, el mundo sensible).

    Esta pura racionalidad debería solo aplicarse a los ámbitos más formales como la matemática. Muchas veces, incompatible con la realidad más inmediata. Por ejemplo, la importancia de algo, -¿se puede medir?- siendo puramente objetivos, las cosas no tienen razón de ser, no tienen un camino que seguir ni un objetivo en su existencia, simplemente son y no se pueden establecer grados de importancia entre diferentes cosas.

    Entre estas cosas, se encuentran los seres vivos, a los que damos más importancia que una piedra o que a una mota de polvo. Pero, desde la racionalidad, la vida o no vida es una clasificación que hemos creado los humanos y sin ninguna base puramente objetiva, nada nos debería dar más importancia que a una roca ya que ante el universo, objetivamente somos igual de relevantes que ésta. Por tanto, la vida carece de sentido.

    A partir de ahora se intentará no sobreutilizar la razón para acabar con demasiada frecuencia en este tipo de conclusiones, muy racionales y objetivas pero poco útiles para lo que se pretenderá abordar de aquí en adelante.

    O quizá no.






    1.-¿Por qué se hace esto?



    Refiriéndose a este mismo escrito, se busca saber por qué está siendo redactado, partiendo de que todo lo que realizamos es con un objetivo, aunque sea el mero entretenimiento, -¿cuál es su objetivo?- Quizá es para ser presentado como trabajo académico, entonces el objetivo sería obtener una compensación ya sea reflejada en nota o en trato. Quizá el autor solo busca la aceptación de aquellos que lo lean para sentirse, de alguna forma, parte del mundo, confirmando así su pertenencia a una sociedad que a pesar de lo que pueda pensar, le comprende. Quizá pretende convencer o persuadir a quien sea de ciertas ideas. O quizá no tenga un objetivo, pues es posible que el objetivo esté en sí mismo, como un pasatiempos, para el disfrute aún sin pensar en un objetivo final. Nótese que todas estas suposiciones tienen en común que buscan el bienestar o disfrute de aquel que escribió estas palabras, ya sea solo por la idea de una posible compensación, ya sea por la posibilidad de convencer y guiar a otros por su mismo pensamiento, por la aceptación social o por el mismo disfrute de escribir. Por tanto podríamos concluir que el objetivo final de esto es que el hecho de realizarlo se vea reflejado positivamente en la psicología del autor, la esperanza por buscar una mayor felicidad es aquello por lo que se ha escrito este texto.

    Entonces, de la misma forma que esto, cualquier empresa que se decide comenzar tiene un objetivo final de hacer más feliz a aquel que la decide emprender. Nadie, jamás, actúa para propiciar su propio mal como objetivo final. Por ejemplo, usted como lector decide rebatirme y masticar piel de limón como acción cuyo objetivo es propiciar el malestar del realizante. Sí, ese es su primer objetivo, pero en definitiva, lo que busca es una objeción a lo que aquí está escrito y, para usted, objetar es reconfortante ya que le reafirma como superior a la argumentación que se le había impuesto. Por tanto, su objetivo final supuesto, a pesar de que no se alcance y sin importar el camino para llegar a él, era aumentar su grado de bienestar. Si se actúa queriendo obtener la infelicidad es porque se cree que, finalmente, por irónico que parezca se va a alcanzar un grado de mayor felicidad.

    Por tanto se podría llegar a la conclusión que se actúa persiguiendo el llegar ser más feliz, y por ello, se es esclavo de la propia felicidad, se depende de ella y es necesaria para la vida, pues si alguien cree que nada le puede llegar a hacer feliz, no tendrá un impulso para hacer nada, ni siquiera alimentarse.

    Nótese que si se actúa de este modo, siempre buscando la felicidad, el libre albedrío parece ser sesgado, no se es dueño de sus propios actos, sino que todo lo que se hace tiene un objetivo único y marcado. Incluso el propio pensamiento del libre albedrío o de la existencia un sentido en la vida es fruto del querer un bienestar en el que seas libre y con sentido. Volviendo a lo mencionado en el preámbulo, ya no parece tan descabellado el pensar que realmente, la vida carece de sentido y lo único que hace que se quiera preservar la misma es que de esta forma (estando vivo) el instinto le hace pensar que así será más feliz que no sin ella.
     
    #1

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