DEJAVU
Poeta adicto al portal
[center:6565ced8ef]Y me tocó el alma sudorosa,
llena de penas extasiadas,
envueltas todas en color vivo,
con aroma de jazmín.
Y el oxígeno que respiro
le invadió los pulmones,
cansados de cabalgar
en un corcel de piedra;
sosteniendo su vida.
Gaviotas subiendo gradas en vez de volar
porque en el firmamento la lava quemaba las nubes:
las nubes afroditas;
corriendo y llorando al no sentir gota de lluvia.
El cesped amarillo canalizaba emblemas agónicos
que llegaban a iluminar tan solo la desdicha de las sombras,
y la tierra seca se fundía en rechinantes gemidos
abasteciendo la nada de sus ranuras multifacéticas.
El jugo de atónitos sentimientos frustrados, vencidos;
sonriendo sagaces la grandeza de su tanta nada,
cual si fuese su última expresión.
Y justo cuando se daba por vencido
su propia sangre le grita:
-REFLEXION-
Sí...es tan solo una lección,
una lección de amor para la posteridad,
seduciendo su vida barroca
que se envuelve en los mantos invisibles,
invisibles de tiempo y espacio;
esquineados a la orilla del mundo,
donde pocos los pueden ver.
Ahí es amigos, que sé que somos diferentes,
que nuestro cuerpo es diferente,
porque al contrario del resto,
en nuestras manos cargamos el corazón.
[/center:6565ced8ef]
llena de penas extasiadas,
envueltas todas en color vivo,
con aroma de jazmín.
Y el oxígeno que respiro
le invadió los pulmones,
cansados de cabalgar
en un corcel de piedra;
sosteniendo su vida.
Gaviotas subiendo gradas en vez de volar
porque en el firmamento la lava quemaba las nubes:
las nubes afroditas;
corriendo y llorando al no sentir gota de lluvia.
El cesped amarillo canalizaba emblemas agónicos
que llegaban a iluminar tan solo la desdicha de las sombras,
y la tierra seca se fundía en rechinantes gemidos
abasteciendo la nada de sus ranuras multifacéticas.
El jugo de atónitos sentimientos frustrados, vencidos;
sonriendo sagaces la grandeza de su tanta nada,
cual si fuese su última expresión.
Y justo cuando se daba por vencido
su propia sangre le grita:
-REFLEXION-
Sí...es tan solo una lección,
una lección de amor para la posteridad,
seduciendo su vida barroca
que se envuelve en los mantos invisibles,
invisibles de tiempo y espacio;
esquineados a la orilla del mundo,
donde pocos los pueden ver.
Ahí es amigos, que sé que somos diferentes,
que nuestro cuerpo es diferente,
porque al contrario del resto,
en nuestras manos cargamos el corazón.
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