JBR
Poeta que considera el portal su segunda casa
REFLEXIÓN
Ahi se quedó parada
mirando hacia el triste horizonte,
ese triste horizonte perdido de su vida
como una loca, como una muerta en agonía,
meditando su triste penar.
Y los muros de concreto,
ese concreto que rodeaba su cuerpo
como mudo testigo sin habla,
y con aquellos destellos de luna
y un inmenso mar en calma,
acompañaban su tristeza
y su destruida alma.
Grandes Nubes negras de un cielo demacrado
que su brillo nocturno habían perdido,
también se hacían presentes
en su doloroso y triste martirio,
lleno de congojas y lamentos
perdida con su desgarrado vestido blanco.
Cuanta tristeza me embarga,
y pregunto a diario en la oquedad de la noche,
si sufrir fue mi destino
sello con sangre mi propio camino,
y con lagrimas de dolor
inundo mi soledad eterna.
Ahora me voy,
y me voy dando la espalda a la felicidad,
esa felicidad que también su espalda me ha dado
muchas y repetidas veces,
cuando me enamore de lo imposible
he inalcanzables sueños.
Ahi se quedó parada
mirando hacia el triste horizonte,
ese triste horizonte perdido de su vida
como una loca, como una muerta en agonía,
meditando su triste penar.
Y los muros de concreto,
ese concreto que rodeaba su cuerpo
como mudo testigo sin habla,
y con aquellos destellos de luna
y un inmenso mar en calma,
acompañaban su tristeza
y su destruida alma.
Grandes Nubes negras de un cielo demacrado
que su brillo nocturno habían perdido,
también se hacían presentes
en su doloroso y triste martirio,
lleno de congojas y lamentos
perdida con su desgarrado vestido blanco.
Cuanta tristeza me embarga,
y pregunto a diario en la oquedad de la noche,
si sufrir fue mi destino
sello con sangre mi propio camino,
y con lagrimas de dolor
inundo mi soledad eterna.
Ahora me voy,
y me voy dando la espalda a la felicidad,
esa felicidad que también su espalda me ha dado
muchas y repetidas veces,
cuando me enamore de lo imposible
he inalcanzables sueños.