Washington esteban
Poeta recién llegado
Sentado a solas en un punto neutro
De esta alta colina,
Veo la inmensidad de esta tierra bravía,
Pintada con el celaje de esta tarde mortecina.
Mis pensamientos se disparan a la inmensidad cósmica
Y dan vueltas alrededor del universo.
Me encuentro con mis antepasados, los incas,
los amautas, las ñustas y las acllas
De aquel imperio Inca ya no queda nada.
Machupicchu está en sus recuerdos
Solo en sus recuerdos.
Los hombres blancos la destruyeron,
Sin piedad y sin temor.
El oro, la plata los obnubilaron destruyendo
Su ciclópea cultura.
Hoy ellos miran con profunda amargura
me incriminan, me blasfeman y me odian.
Este odio lo trasmito al mundo, a aquellos que nada hacen
por protegerla,
a aquellos que solo buscan riqueza,
sin importarles de otros su pobreza.
De esta alta colina,
Veo la inmensidad de esta tierra bravía,
Pintada con el celaje de esta tarde mortecina.
Mis pensamientos se disparan a la inmensidad cósmica
Y dan vueltas alrededor del universo.
Me encuentro con mis antepasados, los incas,
los amautas, las ñustas y las acllas
De aquel imperio Inca ya no queda nada.
Machupicchu está en sus recuerdos
Solo en sus recuerdos.
Los hombres blancos la destruyeron,
Sin piedad y sin temor.
El oro, la plata los obnubilaron destruyendo
Su ciclópea cultura.
Hoy ellos miran con profunda amargura
me incriminan, me blasfeman y me odian.
Este odio lo trasmito al mundo, a aquellos que nada hacen
por protegerla,
a aquellos que solo buscan riqueza,
sin importarles de otros su pobreza.