F. Marcos
F. Marcos
Riza el rizo mi conciencia
y a un niño que mendigaba,
le suelto el rollo enfermizo
de las miserias del alma.
"Dame pan y dime tonto
-me dice con la mirada-
que ni lágrimas me quedan
que puedan lavar mi cara.
Y, las tripas me reclaman
una atención sin palabras,
que éstas las lleva el viento
y a mi, no me queda... nada".
Moraleja:
No seamos engreídos
generosos en palabras,
atendamos la miseria
que Dios, se encarga del alma.
y a un niño que mendigaba,
le suelto el rollo enfermizo
de las miserias del alma.
"Dame pan y dime tonto
-me dice con la mirada-
que ni lágrimas me quedan
que puedan lavar mi cara.
Y, las tripas me reclaman
una atención sin palabras,
que éstas las lleva el viento
y a mi, no me queda... nada".
Moraleja:
No seamos engreídos
generosos en palabras,
atendamos la miseria
que Dios, se encarga del alma.