Reflexiones en el ocaso

benignorod

Poeta que considera el portal su segunda casa
Les voy a contar una historia
que pa. mi no tiene olvido,
esta entre dulce y salao
no es que sea muy amarga
porque me sabe a melao,
quiero que presten atención
al mensaje que nos brinda
el aprendizaje en reflexión,
camina triste y sereno
el hombre por la barriada
buscando una explicación,
en el ocaso del tiempo
para averiguar lo que ha sido
lo que dejo de hacer
con la oportunidad que ha tenido.

Sale José en busca de su compadre
sin un reproche del pasado
cruzando el horizonte,
de tropiezos en la esquina
en la propia acera del frente,
le pregunto José a Pablo
sin titubeo justamente,
¿Qué haces con la mirada perdida ?
compadre que ya no te veo,
contesta Pablo sin levantar la cara
no es la mirada que se ha perdido,
son los años que han pasado
con la tristeza que no olvido,
porque ni una huella he dejado
y ahora no me puedo mover,
me doy cuenta
que los años se me han ido
como en un solo anochecer.

Ya le cuento mi compadre
le dijo Pablo a José,
iban pasando los años
esos que nunca volverán,
y si un día volvieran
ya no se lo que serán,
en esta esquina moribundo
donde el viento pasa de prisa
meditando taciturno,
me pelee con la muerte
no me tocaba mi turno,
ay compadre la vida es dura
allá en mis años de mozo
no me preocupe por nada,
pensando que lo tenía todo
que el futuro, era una pendejada,
deje escapar el momento
sin mirar el arco iris
entre risas de algodón,
no viví el día a día
deje escapar los rayos del sol,
sintiendo la oscuridad
sintiendo poco a poco
que la vida se me va .

Ahora me encuentro en esta esquina
como en una encrucijada,
me veo en un barranco
como si la vida no vale nada,
el recuerdo no tiene olvido
se ha quedado muy prendido
viviendo solo en la melancolía,
en la nostalgia
porque nada me dolía,
deje escapar el tiempo
entre los susurros del viento
lo que ya no se recupera,
entre quejas y lamentos
por más que riegue la mata
ya jamás echara peras.

Disculpa compadre
si me contradigo
en las noches de dolor,
ya la brisa de la tarde
me dice que agarre el almohadón,
le dijo con tristeza Pablo a José
es mejor terminar esta conversación,
dejemos esto para otro momento
para que no se convierta en un cuento,
mejor le digo adiós compadre
ya no se, si estoy vivo o estoy muerto.

Adiós compadre
contesto José con energía,
vamos a vernos otro día
y platicamos otro rato,
mejor es que yo me vaya
agarre mi rumbo temprano,
aferrandome a la vida
agarrándola por la mano,
marcando el norte y mí destino
dejando huellas al caminar,
para que me recuerden siempre
y nunca me vayan a olvidar,
asimilando la experiencia
y la reflexión en el ocaso
yo no les puedo mentir,
para ganarle a la muerte
hay que saber vivir.








 
Última edición:
Vaya que gran poema y que cierre la vida es muy valiosa hay que saber vivir felicitaciones
 
soy de las personas
que tontamente usan estos lugares
para hacer monólogos propios
del momento,
intensas reflexión
abrazos
Denn
 

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