Haise
poeta del hambre
Buenos días/tardes/noches (noches para mí). Antes de pasar a los versos desearía explicar lo que es este poema para mí. Hace mucho tiempo tuve un periodo bastante melancólico en mi vida en el que decidí, más que nunca, usar la poesía para calmar y, finalmente, curar mi alma enteramente. Uno de los poemas que escribí es uno de mis más especiales poemas. Lo guardo con cariño y orgullo porque gran parte de mi tristeza en ese momento se fue con esos versos y permanecerán ahí eternamente. Es largo, lo sé, pues contiene -lo aseguro- una bomba de nostalgia, melancolía y desamor. Os presento a ''Reflexiones sin horizonte'':
Reflexiones sin horizonte
I
Qué difícil deviene el día
y que angustiosa la oscuridad
que ni el sueño tan buscado,
solo fría,
fría maldad
hasta caer, aunque el dado
no se haga de esperar.
He aquí mi despertar,
como siempre, sin más,
el izquierdo pisa el suelo
y el derecho va detrás
aunque aún quede el consuelo
de empezar un alba nítida
y el temblor ya superar.
- ¿Qué te trae hoy el recuerdo? -
sin mesura abatida
cuestionó al fin mi marchar
de esa noche, del camino,
de mis tiempos de desquicia
en la inmensa opacidad.
-Es insípido, anodino…-
Y es que así se presentó,
sin más.
-Porque no fui yo quien quiso,
Porque fue y ya pasó,
Aunque no lo creas jamás-.
Arribó así mi salida,
para pronto regresar
de una sala asaz dolida
acudida al propio azar
desde el tiempo ya empezado
al haber roto el candado
frente aquella cuenta atrás,
cuando yo observé el axioma,
cuando no había nada tras
mi pequeña e incierta toma,
cuando ya inició mi afán.
Observé, otra vez,
en mis ojos azafrán
y es que no pude – ¡Par diez!
Tan siquiera…-
llegar a la adversidad
frente aquello que más pienso,
esa gran debilidad,
y ese gran y triste lienzo
no poder entrelazar.
Al final será el incienso
lo que deje el desear
junto a un simple descenso
otra vez en el lugar
donde acabo y pasa el tiempo
del que no podré escapar
ni esperar por un momento
la más mísera piedad
u exiguo remordimiento:
mucho menos,
nada más.
II
-Solo digo que sea hecho,
inminente,
no procuro el acechar,
mas realmente,
en mi pecho
ya no siento el respirar,
ni siquiera el arduo empeño
que solía perpetuar. -
-y.… entonces, ¿qué fue de ello? -
no quería contestar…
-no lo sé, pero lo siento-
fueron palabras, sin más,
no innegables asertos,
no verdades, falsedad.
-no es que quiera,
mas perezco
en cada desplazamiento
del semblante, vacilante,
cuando allí en mi entendimiento
no sucede más que eso
y no veo más que escarcha
mostrando aquella frialdad,
aquella que heló el tiempo
y recuerda cada trance
de mi débil realidad,
que no escapa y se deshace
en cada oportunidad.
Y si aún no ha hallado
u comprendido
el motivo
de mi trágico suceso,
podría responderle
que es solamente su gesto
encargado de avivarme,
del tesón, de mi aliento,
de mi vigoroso empeño.
Y por ello, solamente,
el sacrificio ni es esfuerzo
ni el fuego se asemeja
a aquello que es el dolor-
Y por ello, solamente,
es mi plasma el que se vierte y
solo aquel mínimo indicio
quizás me acerque a la muerte. -
III
Mis palabras se fundieron
y el silencio osó acudir
a una escena exorbitante
de excesiva atrocidad
mas solo hacia mi alma en pena,
no hacia ellos, no había más,
dirigió aquella condena,
declaró <<Te dejo atrás>>,
mas desespero todavía
por que no sea ya verdad.
Es la poesía quien queda,
solo ella, nadie más,
quien si quiera mi eco espera,
quien procura aún tratar
el alma que tanto anhela
aquel triste recordar,
engañoso, mas no altera
aquella objetividad
que desquicia, encoleriza,
del mundo la irrealidad.
IV
-No exijo mi yacimiento,
no exijo mi integridad,
no exijo la tierra, el viento,
solo exijo su bondad,
tan siquiera aquel lamento
que se crea al percatar
el sombrío sufrimiento
del estimado arquetipo
de aquel paradigma ideal. -
No soy capaz, no pienso
en que aquello sea verdad
ya que siento, mas no siento
hacer daño si no hay más
disyuntiva que el quedarme
sufriendo u abandonar
porque solo soy sincero
y lo dicho, dicho está
y yo observo, así, mi esmero
con el fin de trasladar
mi deseo, mi proyecto
al fin a la realidad.
Sin él no sería,
no podría seguir más.
Yo por él advertiría
tomar todo, conquistar
cualquier tierra, cualquier cielo,
ser un héroe y salvar
cualquiera de sus momentos
en que vaya todo mal. -
Y es así, dispuesto estaba
a abatir la oscuridad
si así fuera, si él no hallara
de nuevo aquel rayo ámbar.
-Si volar fuera posible
y en mis manos se encontrara
no osaría dudar
en mojar mis alas
y hundirme
en los misterios del mar.-
Ningún sacrificio lo era,
mas no fue ni un poco real,
ya que, aunque yo más quiera
ni siquiera hoy vendrá.
-Ya que, aunque yo más quiera,
ni siquiera pasará
y aunque eso me exaspera
no es que lo pueda cambiar
porque era para mí,
mas no me concierne
ni una escasa amistad.
Expongo y afirmo que
pesa, y aunque pese
no hubo reciprocidad. -
V
Lívido el rostro al que evocan
las tinieblas, la maldad
y la venganza, aunque no pueda
tan si quiera un paso dar.
-Odio, no por ello,
hoy en día lo real
ya que es eso
lo que veo
mas no veo
su maldad.
Solo veo
el frío, el viento
nada más en regresar
y una lluvia que el tormento
llama para atormentar,
aunque es cierto
y acierto,
pura materialidad. -
Reflexiones sin horizonte
I
Qué difícil deviene el día
y que angustiosa la oscuridad
que ni el sueño tan buscado,
solo fría,
fría maldad
hasta caer, aunque el dado
no se haga de esperar.
He aquí mi despertar,
como siempre, sin más,
el izquierdo pisa el suelo
y el derecho va detrás
aunque aún quede el consuelo
de empezar un alba nítida
y el temblor ya superar.
- ¿Qué te trae hoy el recuerdo? -
sin mesura abatida
cuestionó al fin mi marchar
de esa noche, del camino,
de mis tiempos de desquicia
en la inmensa opacidad.
-Es insípido, anodino…-
Y es que así se presentó,
sin más.
-Porque no fui yo quien quiso,
Porque fue y ya pasó,
Aunque no lo creas jamás-.
Arribó así mi salida,
para pronto regresar
de una sala asaz dolida
acudida al propio azar
desde el tiempo ya empezado
al haber roto el candado
frente aquella cuenta atrás,
cuando yo observé el axioma,
cuando no había nada tras
mi pequeña e incierta toma,
cuando ya inició mi afán.
Observé, otra vez,
en mis ojos azafrán
y es que no pude – ¡Par diez!
Tan siquiera…-
llegar a la adversidad
frente aquello que más pienso,
esa gran debilidad,
y ese gran y triste lienzo
no poder entrelazar.
Al final será el incienso
lo que deje el desear
junto a un simple descenso
otra vez en el lugar
donde acabo y pasa el tiempo
del que no podré escapar
ni esperar por un momento
la más mísera piedad
u exiguo remordimiento:
mucho menos,
nada más.
II
-Solo digo que sea hecho,
inminente,
no procuro el acechar,
mas realmente,
en mi pecho
ya no siento el respirar,
ni siquiera el arduo empeño
que solía perpetuar. -
-y.… entonces, ¿qué fue de ello? -
no quería contestar…
-no lo sé, pero lo siento-
fueron palabras, sin más,
no innegables asertos,
no verdades, falsedad.
-no es que quiera,
mas perezco
en cada desplazamiento
del semblante, vacilante,
cuando allí en mi entendimiento
no sucede más que eso
y no veo más que escarcha
mostrando aquella frialdad,
aquella que heló el tiempo
y recuerda cada trance
de mi débil realidad,
que no escapa y se deshace
en cada oportunidad.
Y si aún no ha hallado
u comprendido
el motivo
de mi trágico suceso,
podría responderle
que es solamente su gesto
encargado de avivarme,
del tesón, de mi aliento,
de mi vigoroso empeño.
Y por ello, solamente,
el sacrificio ni es esfuerzo
ni el fuego se asemeja
a aquello que es el dolor-
Y por ello, solamente,
es mi plasma el que se vierte y
solo aquel mínimo indicio
quizás me acerque a la muerte. -
III
Mis palabras se fundieron
y el silencio osó acudir
a una escena exorbitante
de excesiva atrocidad
mas solo hacia mi alma en pena,
no hacia ellos, no había más,
dirigió aquella condena,
declaró <<Te dejo atrás>>,
mas desespero todavía
por que no sea ya verdad.
Es la poesía quien queda,
solo ella, nadie más,
quien si quiera mi eco espera,
quien procura aún tratar
el alma que tanto anhela
aquel triste recordar,
engañoso, mas no altera
aquella objetividad
que desquicia, encoleriza,
del mundo la irrealidad.
IV
-No exijo mi yacimiento,
no exijo mi integridad,
no exijo la tierra, el viento,
solo exijo su bondad,
tan siquiera aquel lamento
que se crea al percatar
el sombrío sufrimiento
del estimado arquetipo
de aquel paradigma ideal. -
No soy capaz, no pienso
en que aquello sea verdad
ya que siento, mas no siento
hacer daño si no hay más
disyuntiva que el quedarme
sufriendo u abandonar
porque solo soy sincero
y lo dicho, dicho está
y yo observo, así, mi esmero
con el fin de trasladar
mi deseo, mi proyecto
al fin a la realidad.
Sin él no sería,
no podría seguir más.
Yo por él advertiría
tomar todo, conquistar
cualquier tierra, cualquier cielo,
ser un héroe y salvar
cualquiera de sus momentos
en que vaya todo mal. -
Y es así, dispuesto estaba
a abatir la oscuridad
si así fuera, si él no hallara
de nuevo aquel rayo ámbar.
-Si volar fuera posible
y en mis manos se encontrara
no osaría dudar
en mojar mis alas
y hundirme
en los misterios del mar.-
Ningún sacrificio lo era,
mas no fue ni un poco real,
ya que, aunque yo más quiera
ni siquiera hoy vendrá.
-Ya que, aunque yo más quiera,
ni siquiera pasará
y aunque eso me exaspera
no es que lo pueda cambiar
porque era para mí,
mas no me concierne
ni una escasa amistad.
Expongo y afirmo que
pesa, y aunque pese
no hubo reciprocidad. -
V
Lívido el rostro al que evocan
las tinieblas, la maldad
y la venganza, aunque no pueda
tan si quiera un paso dar.
-Odio, no por ello,
hoy en día lo real
ya que es eso
lo que veo
mas no veo
su maldad.
Solo veo
el frío, el viento
nada más en regresar
y una lluvia que el tormento
llama para atormentar,
aunque es cierto
y acierto,
pura materialidad. -