tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
La inhibición del vacío sigue a un paso del sarcasmo, sin embargo, pulula la inquietud severa en su marcha temeraria y alterada.
La añoranza todavía perpleja, se fija detrás del abismo interior, que interactúa redireccionando rayos cardiacos, que difunden una realidad espasmódica.
Los efectos del afuera y del adentro, degeneran cada imagen procesada y propagada por la mente. Relacionando cada estigma de los pensamientos transformados a ideas virtuales. Convivientes con la capacidad regenerativa de un razonamiento sideral, transvasando lapidarios conceptos hacia una medida símil huella hídrica virtual.
Tras la emulación procesada se estila una supuesta conmiseración o, insensibilidad, dependiendo del promedio de alegrías o tristezas asignadas a cada movimiento imaginado.
Cada fragmento de situación, tutela la medida exacta de incertidumbre, para salvaguardar el error, como engendro o posibilidad ideal, que nos precederá como conceptualización de humanos.
Cada circunstancia nos invade sin remedio, hasta el centro sensorial más intrínseco y visceral que poseamos, desde donde conspiraremos con nuestra realidad sensitiva, más la realidad visual.
Desde allí, la razón y la moral, forjarán el pensamiento, que derivará en la acción, pero ésta dependerá directamente de factores fundamentales que hubimos acumulado a lo largo de nuestra existencia, tales como, confianza, miedo, egoísmo, compasión, crueldad.
Una vez pasado este filtro, la reflexión será exhibida.
La añoranza todavía perpleja, se fija detrás del abismo interior, que interactúa redireccionando rayos cardiacos, que difunden una realidad espasmódica.
Los efectos del afuera y del adentro, degeneran cada imagen procesada y propagada por la mente. Relacionando cada estigma de los pensamientos transformados a ideas virtuales. Convivientes con la capacidad regenerativa de un razonamiento sideral, transvasando lapidarios conceptos hacia una medida símil huella hídrica virtual.
Tras la emulación procesada se estila una supuesta conmiseración o, insensibilidad, dependiendo del promedio de alegrías o tristezas asignadas a cada movimiento imaginado.
Cada fragmento de situación, tutela la medida exacta de incertidumbre, para salvaguardar el error, como engendro o posibilidad ideal, que nos precederá como conceptualización de humanos.
Cada circunstancia nos invade sin remedio, hasta el centro sensorial más intrínseco y visceral que poseamos, desde donde conspiraremos con nuestra realidad sensitiva, más la realidad visual.
Desde allí, la razón y la moral, forjarán el pensamiento, que derivará en la acción, pero ésta dependerá directamente de factores fundamentales que hubimos acumulado a lo largo de nuestra existencia, tales como, confianza, miedo, egoísmo, compasión, crueldad.
Una vez pasado este filtro, la reflexión será exhibida.