PEQUEÑO GRANITO DE ANIS
Poeta asiduo al portal
Ya no quiero seguir contigo dijo Valeria dándose valor y escuchándose a si misma sin poder creer que por fin de su garganta salieron esas cinco palabras. Lo que vino después fue un acostumbrado monólogo de parte de Fabián, monólogos que desde hace más de cuatro años ha tenido que soportar.
-¿Qué?, ¿Estás loca o qué te pasa?. Por supuesto que no darás un paso fuera de esta casa. Siempre has sido una malagradecida. Tienes como hombre al mejor negociador y empresario del país. Te he dado todo pero tu cabecita llena de pájaros no te da para darte cuenta de ello. ¡Eres una soñadora! y yo soy un hombre de tierra firme que vive en este mundo y no como tú, que andas por los rincones medio pensando en no se que cosas.
Pues fíjate que no chiquita, no te dejaré el camino libre. ¿Crees que soy tan ingenuo que no se que te vas a ir con ese que nombras todas las noches entre sueños, ese Pablo Neri, Noru ?-
-¡Neruda, Pablo Neruda!- Corrigió ella moviendo la cabeza.
Pues con ese desgraciado, ¡Eres una cualquiera que no lo ocultas!. Pero si sales de aquí te seguiré y si te descubro con ese tal Pablo N no se qué, te lo juro Valeria ¡Los mato a los dos!. Ya estoy harto de que me veas la cara de tonto, por que no lo soy, soy mucho más listo que tú y cuando vas, yo ya regresé muchas veces. Tú y ese tal Nerdo .
-¡Neruda, Neruda¡- volvió a gritar ella y tomó sus cosas poniéndolas entre su pecho, dispuesta a correr.
En ese momento se escuchó el impacto, Fabián en un arranque había roto con el puño cerrado, la vitrina que estaba muy cerca del rostro de Valeria, el silencio reino en la estancia, mientras la sangre de Fabián corría manchando su camisa. El golpe iba para ella.
Valeria logró escabullirse, salió despavorida aún escuchando los pasos de Fabián tras ella, al llegar por fin a la calle se escondió en el quicio de una puerta temblando, con el corazón agitado y ganas de llorar, pero entonces recordó lo que traía entre sus brazos, Veinte poemas de amor y una canción desesperada de Pablo Neruda, libro que al besar la hizo sentir protegida y por fin después de tanto tiempo, ¡Sonrió! ©
-¿Qué?, ¿Estás loca o qué te pasa?. Por supuesto que no darás un paso fuera de esta casa. Siempre has sido una malagradecida. Tienes como hombre al mejor negociador y empresario del país. Te he dado todo pero tu cabecita llena de pájaros no te da para darte cuenta de ello. ¡Eres una soñadora! y yo soy un hombre de tierra firme que vive en este mundo y no como tú, que andas por los rincones medio pensando en no se que cosas.
Pues fíjate que no chiquita, no te dejaré el camino libre. ¿Crees que soy tan ingenuo que no se que te vas a ir con ese que nombras todas las noches entre sueños, ese Pablo Neri, Noru ?-
-¡Neruda, Pablo Neruda!- Corrigió ella moviendo la cabeza.
Pues con ese desgraciado, ¡Eres una cualquiera que no lo ocultas!. Pero si sales de aquí te seguiré y si te descubro con ese tal Pablo N no se qué, te lo juro Valeria ¡Los mato a los dos!. Ya estoy harto de que me veas la cara de tonto, por que no lo soy, soy mucho más listo que tú y cuando vas, yo ya regresé muchas veces. Tú y ese tal Nerdo .
-¡Neruda, Neruda¡- volvió a gritar ella y tomó sus cosas poniéndolas entre su pecho, dispuesta a correr.
En ese momento se escuchó el impacto, Fabián en un arranque había roto con el puño cerrado, la vitrina que estaba muy cerca del rostro de Valeria, el silencio reino en la estancia, mientras la sangre de Fabián corría manchando su camisa. El golpe iba para ella.
Valeria logró escabullirse, salió despavorida aún escuchando los pasos de Fabián tras ella, al llegar por fin a la calle se escondió en el quicio de una puerta temblando, con el corazón agitado y ganas de llorar, pero entonces recordó lo que traía entre sus brazos, Veinte poemas de amor y una canción desesperada de Pablo Neruda, libro que al besar la hizo sentir protegida y por fin después de tanto tiempo, ¡Sonrió! ©