Yacosta
Poeta recién llegado
Regalo divino
Te descubrí desandando entre sombras
como caminante sin destino,
con la sonrisa triste y desesperada
de quien no ha podido encontrarse.
Me supo tu presencia a regalo divino
y se nos escurren las horas
conversando para entretener al tiempo
con historias de ayer, de hoy, de siempre.
Ahora, que llegas para ser mío,
lleno mi alma con el fuego de tus besos,
borro las penas de ausencias pasadas
con dulces lágrimas de amor renovado.
Mas, cuando casi creía tenerte
se escapa de entre mis dedos tu aliento,
me escucho pronunciar tu nombre
pero ha sido un sueño y he despertado.
Te descubrí desandando entre sombras
como caminante sin destino,
con la sonrisa triste y desesperada
de quien no ha podido encontrarse.
Me supo tu presencia a regalo divino
y se nos escurren las horas
conversando para entretener al tiempo
con historias de ayer, de hoy, de siempre.
Ahora, que llegas para ser mío,
lleno mi alma con el fuego de tus besos,
borro las penas de ausencias pasadas
con dulces lágrimas de amor renovado.
Mas, cuando casi creía tenerte
se escapa de entre mis dedos tu aliento,
me escucho pronunciar tu nombre
pero ha sido un sueño y he despertado.