Gaita
Poeta recién llegado
Dando en la tecla del olvido, de donde nunca se vuelve;
me dijiste que jamás me dejarías.
Ahora, que me has abandonado,
seré polvo en el aire, estela de mar, fantasma en el muelle.
Tú eras todo lo que siempre anhelé,
el respaldo para la mochila pesada que llevaba noche y día,
la caricia suave cuando más la necesitaba.
No puede ser que faltes a mi presencia.
Estoy aturdido. Mirando la pálida luna
colgada a una esquina del cielo.
¿Acaso nadie me ve?
Estoy derruido como ruinas,
mi corazón era un buen espejo para tus ojos
y ahora te has ido y estoy hecho añicos en toda el alma.
Despertando el malestar del magma mismo de mi espíritu,
vuelves al centro de mi memoria.
Me has dejado tu perfume de orquídea
mientras pasa un día nuboso, una noche oscura.
¿Amor, no me ves, jugando con fuego?
¿No ves mi cuerpo pálido y demacrado?
Por todo el amor del mundo, de rodillas te lo pido: ¡regresa!
¡Regresa a mi lecho! ¡Vuelve mi vida!
¡Te lo juro, te necesito! ¡Estoy cayendo! ¡Regresa amor…!
me dijiste que jamás me dejarías.
Ahora, que me has abandonado,
seré polvo en el aire, estela de mar, fantasma en el muelle.
Tú eras todo lo que siempre anhelé,
el respaldo para la mochila pesada que llevaba noche y día,
la caricia suave cuando más la necesitaba.
No puede ser que faltes a mi presencia.
Estoy aturdido. Mirando la pálida luna
colgada a una esquina del cielo.
¿Acaso nadie me ve?
Estoy derruido como ruinas,
mi corazón era un buen espejo para tus ojos
y ahora te has ido y estoy hecho añicos en toda el alma.
Despertando el malestar del magma mismo de mi espíritu,
vuelves al centro de mi memoria.
Me has dejado tu perfume de orquídea
mientras pasa un día nuboso, una noche oscura.
¿Amor, no me ves, jugando con fuego?
¿No ves mi cuerpo pálido y demacrado?
Por todo el amor del mundo, de rodillas te lo pido: ¡regresa!
¡Regresa a mi lecho! ¡Vuelve mi vida!
¡Te lo juro, te necesito! ¡Estoy cayendo! ¡Regresa amor…!
Última edición: