Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
Rehilete de emociones
Las fronteras son colores que limitan con tristeza
en lo alto solo un faro en destellos
esa es la etiqueta que recuerda la esperanza,
ante las manos de los pulpos van mas allá del agua
se apoderan de todo y algo más…
Lloran las ramas de los framboyanes
sobre las hendiduras de la tierra caen sus lágrimas;
algunos gusanos mueren ante tanta acidez, más que importa,
las rocas no los verán torcerse de dolor;
las rocas son insensibles,
excepto cuando los ojos de ciertos cinceles se posan en ellas
y las demuelan, en muerte rápida o lenta.
Parpadean los pares de ojos que manejan los destinos
sin dolor alguno,
fijan la mirada aguda cual buitres de oscuridad.
Los sonidos,
los ecos,
los susurros no existen más
el despliegue tecnológico queda mudo,
nada que comentar
porque todo parece estar en santa paz.
¿Acaso un ombligo puede hablar si no tiene lengua?
No hay manera,
pero siente, se cimbra y caen ahí las emociones todas
para morir de poco a poco,
hasta extender su mal en todos los miembros.
¿Importa el silencio del ombligo? ¡ No !
Seguro que no importa pues la música suena estridente fuera…
todo parece fiesta.
La realidad viaja de tierra en tierra,
mantos purpura y lluvia acida,
olor a rabia mezclada de impotencia llega de todos los rincones;
a punto de explosión estas conciencia,
tal vez aún sea tiempo,
tal vez alguna semilla buena germine
al amparo de un luto, que viste de ansiedad en esta espera.
Mary C. López
01.01.2012
Experimentando.
Las fronteras son colores que limitan con tristeza
en lo alto solo un faro en destellos
esa es la etiqueta que recuerda la esperanza,
ante las manos de los pulpos van mas allá del agua
se apoderan de todo y algo más…
Lloran las ramas de los framboyanes
sobre las hendiduras de la tierra caen sus lágrimas;
algunos gusanos mueren ante tanta acidez, más que importa,
las rocas no los verán torcerse de dolor;
las rocas son insensibles,
excepto cuando los ojos de ciertos cinceles se posan en ellas
y las demuelan, en muerte rápida o lenta.
Parpadean los pares de ojos que manejan los destinos
sin dolor alguno,
fijan la mirada aguda cual buitres de oscuridad.
Los sonidos,
los ecos,
los susurros no existen más
el despliegue tecnológico queda mudo,
nada que comentar
porque todo parece estar en santa paz.
¿Acaso un ombligo puede hablar si no tiene lengua?
No hay manera,
pero siente, se cimbra y caen ahí las emociones todas
para morir de poco a poco,
hasta extender su mal en todos los miembros.
¿Importa el silencio del ombligo? ¡ No !
Seguro que no importa pues la música suena estridente fuera…
todo parece fiesta.
La realidad viaja de tierra en tierra,
mantos purpura y lluvia acida,
olor a rabia mezclada de impotencia llega de todos los rincones;
a punto de explosión estas conciencia,
tal vez aún sea tiempo,
tal vez alguna semilla buena germine
al amparo de un luto, que viste de ansiedad en esta espera.
Mary C. López
01.01.2012
Experimentando.
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