El hombre del porsaco
Poeta recién llegado
He visto a un grupo de zombis, ¡y se están espabilando!,
ya van con una pancarta y consignas proclamando.
No se les entiende nada pero se les ve oprimidos
y aún con la fuerza guerrera de quien todo lo ha perdido.
Van hacia el ayuntamiento, salieron del cementerio,
han arrancado las cruces, deben ser para el asedio.
Entran buscando al alcalde pero el cobarde no baja,
la pancarta está muy clara: "Tú nos mangaste las cajas".
Fue al poco de enterrarlos para venderlas de nuevo;
todo el mundo sabe ya lo del maldito usurero.
La gente se ha sublevado, lucharan junto a sus muertos,
mas hallan una sentada y de líder al Roberto.
¡Pero si fue siempre un hippie! ¿dónde vais con ese blando?,
tendremos que ser los vivos los que tomemos el mando.
Que subidón combatir codo a codo con los tuyos
y comprobar que aunque zombis aún conservan ese orgullo.
Capturamos al alcalde que tras saber lo que es leña
vuela por las escaleras donde lo espera la peña.
Pero les sabe a poquito, a un cachito por cabeza,
¡pues con hambre no os quedáis!, tendremos que hacer limpieza.
Y así desfilan sin pausa concejales y otros cargos,
con que rabia los devoran, ¡qué ratito mas amargo!.
No ha quedado ni el ujier, ahora sí se sienten llenos;
como no hay alegaciones por hoy se levanta el pleno.
ya van con una pancarta y consignas proclamando.
No se les entiende nada pero se les ve oprimidos
y aún con la fuerza guerrera de quien todo lo ha perdido.
Van hacia el ayuntamiento, salieron del cementerio,
han arrancado las cruces, deben ser para el asedio.
Entran buscando al alcalde pero el cobarde no baja,
la pancarta está muy clara: "Tú nos mangaste las cajas".
Fue al poco de enterrarlos para venderlas de nuevo;
todo el mundo sabe ya lo del maldito usurero.
La gente se ha sublevado, lucharan junto a sus muertos,
mas hallan una sentada y de líder al Roberto.
¡Pero si fue siempre un hippie! ¿dónde vais con ese blando?,
tendremos que ser los vivos los que tomemos el mando.
Que subidón combatir codo a codo con los tuyos
y comprobar que aunque zombis aún conservan ese orgullo.
Capturamos al alcalde que tras saber lo que es leña
vuela por las escaleras donde lo espera la peña.
Pero les sabe a poquito, a un cachito por cabeza,
¡pues con hambre no os quedáis!, tendremos que hacer limpieza.
Y así desfilan sin pausa concejales y otros cargos,
con que rabia los devoran, ¡qué ratito mas amargo!.
No ha quedado ni el ujier, ahora sí se sienten llenos;
como no hay alegaciones por hoy se levanta el pleno.