elbosco
Poeta fiel al portal
Todas las partes constitutivas del cuerpo humano están ligadas e integradas de manera armónica e interactiva: Hígado y vesícula, estómago e intestinos, corazón y sangre, sangre y riñón, sangre y pulmón, etc., etc., etc. son algunos pocos ejemplos de esta verdad evidente. Pero de entre las diversas relaciones que puedan establecerse, ninguna es tan sutil y singular como la que existe entre la nariz y el ano.
El lector sin duda estará pensando en la cualidad perceptiva del órgano olfativo, efectivamente, todos sabemos que es la nariz la que primero percibe la actividad del ano. Pero explayarse sobre este singular resulta inútil y vano para el objetivo de esta presentación. Descartaremos también la interacción interpersonal que se da entre narices y anos de distintos individuos.
Lo que esta tesis se propone es ni más ni menos que develar la relación fisiológica existente entre ano y nariz, empresa que a la fecha ningún biólogo ni científico se ha aventurado a postular.
No explicaremos los intrincados mecanismos y órganos que integran y componen ese complejo sistema, pero presentaremos los fundamentos empíricos que servirán a las futuras generaciones para descubrirlo y comprenderlo.
Mis postulados son simples e irrefutables, a saber:
Primero: El hecho de que cuando estornudamos se nos afloja el ano, con las consabidas consecuencias como son la emanación de flatulencias o, en determinadas (y desafortunadas) circunstancias, la evacuación de materia fecal liquida.
Segundo: El hecho incuestionable de que cuando nos arrancamos un pelito de la nariz se nos frunza el culo.
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Fernando M. Sassone
El lector sin duda estará pensando en la cualidad perceptiva del órgano olfativo, efectivamente, todos sabemos que es la nariz la que primero percibe la actividad del ano. Pero explayarse sobre este singular resulta inútil y vano para el objetivo de esta presentación. Descartaremos también la interacción interpersonal que se da entre narices y anos de distintos individuos.
Lo que esta tesis se propone es ni más ni menos que develar la relación fisiológica existente entre ano y nariz, empresa que a la fecha ningún biólogo ni científico se ha aventurado a postular.
No explicaremos los intrincados mecanismos y órganos que integran y componen ese complejo sistema, pero presentaremos los fundamentos empíricos que servirán a las futuras generaciones para descubrirlo y comprenderlo.
Mis postulados son simples e irrefutables, a saber:
Primero: El hecho de que cuando estornudamos se nos afloja el ano, con las consabidas consecuencias como son la emanación de flatulencias o, en determinadas (y desafortunadas) circunstancias, la evacuación de materia fecal liquida.
Segundo: El hecho incuestionable de que cuando nos arrancamos un pelito de la nariz se nos frunza el culo.
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Fernando M. Sassone
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