Reloj de mal y bondades. Sé de un viejo... Décimas.

Maktú

Poeta que considera el portal su segunda casa
Sé de un viejo, viejo, viejo…

tan viejo como tus ojos

paseando sus enojos

enojado con su espejo.

Hoy solo brilla el reflejo

de esbozos de un buen pasado

que se intuye enarbolado

por vital necesidad

a no ser fatalidad

de un presente sojuzgado.


Aunque a veces se contenta

vive a lágrima batiente

ya que de forma incipiente

a su ancianidad se enfrenta.

Tiene trescientos cincuenta

trillones de meses yertos,

historias de sueños muertos…

y al andar poco futuro.

Nunca da con el conjuro

con el que avivar desiertos.


A lo duro de su oído

suma el peso de sus días;

negras sus melancolías

le oscurecen el sentido.

Se olvida que lo querido

prende calor al invierno,

que el Amor es sempiterno

y su verso pinta aurora.

Se olvida que la demora

ante su ardor funda Averno.


Sé de un viejo que se hostiga

hasta hacerse más que daño

y embutido en desengaño

pide al sol que lo maldiga.

El Tiempo anciano fustiga

sus ancianas soledades

y encerrada entre oquedades

se desangra su esperanza

inclinando la balanza

hacia más oscuridades.


¡Reloj de mal y bondades!
 
Última edición:
Buenas décimas. amigo Esteban, casi me veo reflejado en ellas.

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Sé de un viejo, viejo, viejo…

tan viejo como tus ojos

paseando sus enojos

enojado con su espejo.

Hoy solo brilla el reflejo

de esbozos de un buen pasado

que se intuye enarbolado

por vital necesidad

a no ser fatalidad

de un presente sojuzgado.


Aunque a veces se contenta

vive a lágrima batiente

ya que de forma incipiente

a su ancianidad se enfrenta.

Tiene trescientos cincuenta

trillones de meses yertos,

historias de sueños muertos…

y al andar poco futuro.

Nunca da con el conjuro

con el que avivar desiertos.


A lo duro de su oído

suma el peso de sus días;

negras sus melancolías

le oscurecen el sentido.

Se olvida que lo querido

prende calor al invierno,

que el Amor es sempiterno

y su verso pinta aurora.

Se olvida que la demora

ante su ardor funda Averno.


Sé de un viejo que se hostiga

hasta hacerse más que daño

y embutido en desengaño

pide al sol que lo maldiga.

El Tiempo anciano fustiga

sus ancianas soledades

y encerrada entre oquedades

se desangra su esperanza

inclinando la balanza

hacia más oscuridades.


¡Reloj de mal y bondades!
Bellas decimas para enarbolar ese sentimiento
del tiempo que pasa en la vision pintada de una
vejez que se sublima en la existencia vital.
felicidades. excelente. saludos de luzyabsenta
 
Sé de un viejo, viejo, viejo…

tan viejo como tus ojos

paseando sus enojos

enojado con su espejo.

Hoy solo brilla el reflejo

de esbozos de un buen pasado

que se intuye enarbolado

por vital necesidad

a no ser fatalidad

de un presente sojuzgado.


Aunque a veces se contenta

vive a lágrima batiente

ya que de forma incipiente

a su ancianidad se enfrenta.

Tiene trescientos cincuenta

trillones de meses yertos,

historias de sueños muertos…

y al andar poco futuro.

Nunca da con el conjuro

con el que avivar desiertos.


A lo duro de su oído

suma el peso de sus días;

negras sus melancolías

le oscurecen el sentido.

Se olvida que lo querido

prende calor al invierno,

que el Amor es sempiterno

y su verso pinta aurora.

Se olvida que la demora

ante su ardor funda Averno.


Sé de un viejo que se hostiga

hasta hacerse más que daño

y embutido en desengaño

pide al sol que lo maldiga.

El Tiempo anciano fustiga

sus ancianas soledades

y encerrada entre oquedades

se desangra su esperanza

inclinando la balanza

hacia más oscuridades.


¡Reloj de mal y bondades!
Magníficas décimas, querido Esteban. Un placer haber pasado y disfrutado de tu poesía.
Recibe mi abrazo muy fuerte.
Salvador
 

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