Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sacié mi tempestad faltando a gritos
al ogro que me apura y me envenena,
al pálido reloj que me encadena
con hierros a pequeños infinitos.
Si lento… ralentiza a los malditos
instantes perdurables de una pena;
si raudo… suma siglos de condena
al pecho con empeños inauditos.
Reloj eternizado cuando infante
el tiempo se extendía por mi acera
en un atardecer de luz brillante...
Reloj tejiendo arrugas y ronquera
-¡el ogro de zancada dominante!-
gastándome la vida a la carrera.
al ogro que me apura y me envenena,
al pálido reloj que me encadena
con hierros a pequeños infinitos.
Si lento… ralentiza a los malditos
instantes perdurables de una pena;
si raudo… suma siglos de condena
al pecho con empeños inauditos.
Reloj eternizado cuando infante
el tiempo se extendía por mi acera
en un atardecer de luz brillante...
Reloj tejiendo arrugas y ronquera
-¡el ogro de zancada dominante!-
gastándome la vida a la carrera.