Decían que remaba en las arenas
que tenía un desierto designado...
y sabían del burdo desquiciado
que lleva los registros de condenas.
Cargando las malditas, sus cadenas
regresó por el grito desgranado
la sentencia y castigo recetado
impuesto por los dioses de las penas.
marcado delincuente del cerebro
astillado por medico pasante
tallando sus ideas con enebro.
Descarriaron su mano rozagante
en muerte que le lloran y celebro
libertando su alma agonizante.