Alberto de la Morabia
Poeta recién llegado
Rocas, espuma y sol, alfombra de sargazos,
Susurra el viento ardientes secretos a la arena,
Infancia litoral: tu corazón marino,
Al rítmico latir profundo del océano,
Atesoraba restos de lejanos naufragios,
Que el mar clemente devuelve compasivo:
La vela de un bajel que pereció en Lepanto,
Los huesos ancestrales de las viejas ballenas,
o aquella caracola, que trajo el mar consigo,
Gemas, como pulidos vidrios coloreados,
Y cientos de diminutas conchas nacaradas,
Despojos relucientes de exóticos moluscos.
Susurra el viento ardientes secretos a la arena,
Infancia litoral: tu corazón marino,
Al rítmico latir profundo del océano,
Atesoraba restos de lejanos naufragios,
Que el mar clemente devuelve compasivo:
La vela de un bajel que pereció en Lepanto,
Los huesos ancestrales de las viejas ballenas,
o aquella caracola, que trajo el mar consigo,
Gemas, como pulidos vidrios coloreados,
Y cientos de diminutas conchas nacaradas,
Despojos relucientes de exóticos moluscos.