RENACER DE LA PRIMAVERA
Desde la descomposición germinal de mis sombras
lluevo mansamente sobre la carne rosada,
sobre el surco redivivo donde se posó la esperanza
iluminada por la naciente claridad de las mañanas sin futuro.
Soy el cuerpo fértil de surco, material apto para el sueño.
Extendido como una niebla sutil sobre los campos de invierno
participo en la gestación de las nuevas geometrías,
discurro sobre y junto a las ecuaciones que definen
las curvas insolentes que desafían al Demiurgo.
Soy una integral definida entre 0 y la substancia,
juego de espejos que absorbe universos enfrentados.
Habitando las levísimas burbujas irisadas
con las que juegan los niños, me disfrazo de ala de mariposa,
de verso de poeta joven, de muchacha recién brotada de un pétalo de amapola.
Trato de hacer soportable mi voluntaria levedad
y ser carne apetecible para la caricia y el canto.
Cómo refresca mi descanso
la sangre recién enrojecida
que circula ya en mi génesis.
Pronto seré nacido como mármol o como planeta inconcluso.
Luego, con mi escolta de estatuas sonrientes,
esas que apacientan palomas y circunstancias,
me adentraré de nuevo en el Origen, en el ónfalo original.
Proserpina me espera para gozarnos en la nueva Primavera.
Ilust.: Michel Koven. Pintura.
Desde la descomposición germinal de mis sombras
lluevo mansamente sobre la carne rosada,
sobre el surco redivivo donde se posó la esperanza
iluminada por la naciente claridad de las mañanas sin futuro.
Soy el cuerpo fértil de surco, material apto para el sueño.
Extendido como una niebla sutil sobre los campos de invierno
participo en la gestación de las nuevas geometrías,
discurro sobre y junto a las ecuaciones que definen
las curvas insolentes que desafían al Demiurgo.
Soy una integral definida entre 0 y la substancia,
juego de espejos que absorbe universos enfrentados.
Habitando las levísimas burbujas irisadas
con las que juegan los niños, me disfrazo de ala de mariposa,
de verso de poeta joven, de muchacha recién brotada de un pétalo de amapola.
Trato de hacer soportable mi voluntaria levedad
y ser carne apetecible para la caricia y el canto.
Cómo refresca mi descanso
la sangre recién enrojecida
que circula ya en mi génesis.
Pronto seré nacido como mármol o como planeta inconcluso.
Luego, con mi escolta de estatuas sonrientes,
esas que apacientan palomas y circunstancias,
me adentraré de nuevo en el Origen, en el ónfalo original.
Proserpina me espera para gozarnos en la nueva Primavera.
Ilust.: Michel Koven. Pintura.
Última edición: