Arturo Acosta
Reconstructor de sueños rotos
No sé.
Éramos amor tan solo extraños,
fuimos amor el albedrío de dos hojas
mecidas por el vaivén del viento;
y de pronto amor nos encontramos.
Tendidos. En el suelo. Barridos por reglas
sociales. Leyes de hombres, ora rígidas, ora ciegas.
Ora ciegas. Ora de conveniencias.
Al fin de hombres. Imperfectas.
Dejad que los muertos entierren a sus muertos.
Sin saber de ti ni tú de mí;
íbamos amor sin rumbo. El uno sin el otro.
Yo con mi vacío. Yo con mi penurio.
Y tú con tu cruz. Yo con lo mío y tú con lo tuyo.
Bastó amor una mirada.
Incursioné en ti, caí en tu emboscada. Te recorrí toda. Valles, montañas.
Como una copa, te bebí toda. Gota a gota.
Te engullí. Devorarte toda con esta hambre,
con estas manos, con estos labios. Con esta boca.
Todo amor. Para renacer, volver a la Vida. Vivir en ti.
Éramos amor tan solo extraños,
fuimos amor el albedrío de dos hojas
mecidas por el vaivén del viento;
y de pronto amor nos encontramos.
Tendidos. En el suelo. Barridos por reglas
sociales. Leyes de hombres, ora rígidas, ora ciegas.
Ora ciegas. Ora de conveniencias.
Al fin de hombres. Imperfectas.
Dejad que los muertos entierren a sus muertos.
Sin saber de ti ni tú de mí;
íbamos amor sin rumbo. El uno sin el otro.
Yo con mi vacío. Yo con mi penurio.
Y tú con tu cruz. Yo con lo mío y tú con lo tuyo.
Bastó amor una mirada.
Incursioné en ti, caí en tu emboscada. Te recorrí toda. Valles, montañas.
Como una copa, te bebí toda. Gota a gota.
Te engullí. Devorarte toda con esta hambre,
con estas manos, con estos labios. Con esta boca.
Todo amor. Para renacer, volver a la Vida. Vivir en ti.