SusiPacheco
Poeta recién llegado
Que difícil es creer, cuando no se cansan de herir.
Como puedo yo ceder, si lo que me obligan es a huir.
Me atreví ariezgar y en tu mirada posar,
mis heridos sentimientos para que pudieran sanar,
y resulta que otra vez, como ave de rapiña,
me cortaron mis alas y laceraron mis heridas.
Pero soy más fuerte que todo,
y más resistente que el agua,
soy como la arena molida que con el fuego realza.
Renaceré de mis cenizas y aprenderé de nuevo a volar,
aun con mis cicatrices y mis sueños de cristal,
pues el tiempo es efímero y la vida ya se va,
y yo no me quiero quedar sin mis sueños realizar.
De conseguir a ese hombre
que me logre Dominar,
que me tomé de la cara,
y me llegue a hipnotizar,
que con su mirada segura,
de grandeza y de poder
mirándome sonría y me logre poseer,
me acaricie, me consuele y no me deje caer,
y me llame...Mi pequeña empieza de una vez a crecer,
en este nuestro mundo, de dolor y placer, de caricias y de goces
dejame tus lágrimas lamer,
que de ahora en adelante todas seran para mi,
y una a una las limpiare y guardaré cual rubí.
Eres mi Fénix anhelado,
convertido en mujer,
deja que tu fuego arda siempre sobre mi piel,
que yo cuidare tus alas de fino cristal vacara,
y te protejere de por vida, porque sin ti mi vida se me va.
SP
Como puedo yo ceder, si lo que me obligan es a huir.
Me atreví ariezgar y en tu mirada posar,
mis heridos sentimientos para que pudieran sanar,
y resulta que otra vez, como ave de rapiña,
me cortaron mis alas y laceraron mis heridas.
Pero soy más fuerte que todo,
y más resistente que el agua,
soy como la arena molida que con el fuego realza.
Renaceré de mis cenizas y aprenderé de nuevo a volar,
aun con mis cicatrices y mis sueños de cristal,
pues el tiempo es efímero y la vida ya se va,
y yo no me quiero quedar sin mis sueños realizar.
De conseguir a ese hombre
que me logre Dominar,
que me tomé de la cara,
y me llegue a hipnotizar,
que con su mirada segura,
de grandeza y de poder
mirándome sonría y me logre poseer,
me acaricie, me consuele y no me deje caer,
y me llame...Mi pequeña empieza de una vez a crecer,
en este nuestro mundo, de dolor y placer, de caricias y de goces
dejame tus lágrimas lamer,
que de ahora en adelante todas seran para mi,
y una a una las limpiare y guardaré cual rubí.
Eres mi Fénix anhelado,
convertido en mujer,
deja que tu fuego arda siempre sobre mi piel,
que yo cuidare tus alas de fino cristal vacara,
y te protejere de por vida, porque sin ti mi vida se me va.
SP