Pablo walfisch
Pablo walfisch
Cuando nos bajamos
del mundo,
y del tiempo,
pudimos reconocernos.
Cuando nos quedamos sin recuerdos solo un olvido inmóvil,
perpetuo.
Esa gota insoportable
en los oídos sordos,
nos mantuvo despiertos,
para siempre,
como quien espera,
espera,
lo que nunca llega.
Despertar.
Saltar del mundo,
entrar en otro tiempo.
Olvidarnos
por un instante de esta vida.
Volver a nacer para reconocernos otra vez,
con los mismos ojos de ayer
del mundo,
y del tiempo,
pudimos reconocernos.
Cuando nos quedamos sin recuerdos solo un olvido inmóvil,
perpetuo.
Esa gota insoportable
en los oídos sordos,
nos mantuvo despiertos,
para siempre,
como quien espera,
espera,
lo que nunca llega.
Despertar.
Saltar del mundo,
entrar en otro tiempo.
Olvidarnos
por un instante de esta vida.
Volver a nacer para reconocernos otra vez,
con los mismos ojos de ayer