Princesa
Poeta que considera el portal su segunda casa
*Poema del Renunciamiento*
Pasaras por mi vida sin saber que pasaste.
Pasaras en silencio por mi amor, y al pasar,
fingiré una sonrisa, como un dulce contraste
del dolor de quererte... y jamás lo sabrás.
Soñare con el nácar virginal de tu frente;
soñare con tus ojos de esmeraldas de mar;
soñare con tus labios desesperadamente;
soñare con tus besos... y jamás lo sabrás.
Quizás pases con otro que te diga al oído
esas frases que nadie como yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amare más que nunca... y jamás lo sabrás.
Yo te amare en silencio, como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar;
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos... y jamás lo sabrás.
Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,
-- el tormento infinito que te debo ocultar --
te diré sonriente: "No es nada... ha sido el viento".
Me enjugaré la lágrima... ¡y jamás lo sabrás!
Este poema de José Ángel Buesa lo escuché un día y me encantó.
Me inspiré en él y salieron estos versos que pongo a continuación:
*Renuncio*
Renuncio a tu mirada que es toda una dulzura,
a esa sonrisa trémula, cansada de soñar
y a tu cómplice verso, bordado de ternura,
renuncio a esta locura, yo no te puedo amar.
Y te querré en silencio, dibujando ilusiones,
seré muda presencia, la que no espera nada,
te enviaré en silencio miles de bendiciones
y besos, por las noches, te dará mi alma halada.
Renuncio a estar contigo, a que me des tu vida,
a la cálida esencia que brota de tu voz
y a esa suave manera que tienes al hablarme,
con sentimiento puro de este amor tan precoz.
No puedo pretenderte, es delirio insondable,
mi corazón no entiende cómo pudo pasar.
Quizás en otra vida, otro mar, otra playa
podamos encontrarnos y te pueda besar.
Serás sólo un amigo que escucha mis dolencias,
no te pediré nada, solamente amistad
y si un día cualquiera murmuran en tu oído:
te quiero, será el viento que llevó mi verdad.
Fabiana Piceda