Ton Rodriguez
Poeta asiduo al portal
En los viejos desvanes
se pudren los juguetes rotos
entre libros apilados,
destinados al fuego o al olvido.
Espesas telarañas adornan los rincones
del viejo salón bajo un manto de cenizas,
el frío ocupa su sitio en las ventanas
cubiertas de pesados cortinajes
que se mueven con el viento
en una danza absurda de trapos viejos;
en los amplios corredores,
se hacen sombra las sombras
espesando el silencio.
Los gusanos celebran su festín de muerte
en la carne podrida sin descanso,
extrañas criaturas despiertan de su sueño
reclamando a la noche su tributo de sangre;
las figuras espectrales lamentan su sino,
su destino de inútiles presencias fantasmales,
habitantes de un mundo de oscuros laberintos.
Una blanca silueta, etérea y transparente
esencia del recuerdo de un alma encarcelada
recorre los pasillos y arrastra los silencios
buscando liberarse de un trágico destino
y encontrar en la luz un reposo de siglos.
Ton Rodríguez
se pudren los juguetes rotos
entre libros apilados,
destinados al fuego o al olvido.
Espesas telarañas adornan los rincones
del viejo salón bajo un manto de cenizas,
el frío ocupa su sitio en las ventanas
cubiertas de pesados cortinajes
que se mueven con el viento
en una danza absurda de trapos viejos;
en los amplios corredores,
se hacen sombra las sombras
espesando el silencio.
Los gusanos celebran su festín de muerte
en la carne podrida sin descanso,
extrañas criaturas despiertan de su sueño
reclamando a la noche su tributo de sangre;
las figuras espectrales lamentan su sino,
su destino de inútiles presencias fantasmales,
habitantes de un mundo de oscuros laberintos.
Una blanca silueta, etérea y transparente
esencia del recuerdo de un alma encarcelada
recorre los pasillos y arrastra los silencios
buscando liberarse de un trágico destino
y encontrar en la luz un reposo de siglos.
Ton Rodríguez