J.E.Mozo
Docente, Poeta y Persona (Tal vez en otro orden)
Flaco favor a mi madre hacía
beber en la cuneta
con el dinero de la misa…
Gustoso recibiría estas limosnas
con tal de intentar frenar esta metástasis
de aburrimiento y sobriedad
luego de un día infructuoso,
así como el anterior
y como sería el siguiente
de no haber nada acontecido.
Jodía un paisano
por ayuda y trabajo
a nosotros, ebrios de la vereda,
rocas aguijadas por su emplazamiento
nos levantamos y atendimos,
nos llenamos los bolsillos
con especias y chucherías
repartidas por la sala.
De la revuelta habitación,
a causa de la mudanza que acontecía,
bajar un piano de cola debíamos
del sexto cielo precipitarlo
por la cara norte del edificio
“casas apiladas como ponederos
de gallinas
como buzones para correspondencia,
¿corresponde?”
Yo abajo en la tierra,
en esa roída vereda
esperaba mientras bajaban
la caja musical
mientras el viento tocaba
sus notas y arpegios…
Por el cuarto cielo comienza
y cede el eslabón sobre mi corona
la siento, la oigo,
se abre y suelta a sus hermanas
precipitando el piano
junto a la vieja pelada
que acaricia mi nuca.
Belleza en mi réquiem
de múltiples notas al impacto
do
sola la fa
y mi muerte
silencio luego interrumpido
por el grito de un transeúnte.
Dormía yo ya en el infierno,
la cama preparada me tenían ellos,
con repisas llenas de libros
que no alcance a leer,
tampoco los leeré en esta celda,
blanca y cara habitación.
¿Cuántas villanías me costó?
Acá soy un príncipe, un héroe,
rey y señor,
hasta ese, mi cuidador,
reverencia y alabanza me profesa
admirado…
Rock Star en el bajo mundo
con mis cadenas áureas
y castigos administrados
por ángeles celestiales degradados…
“Las notas alegres del
fuerte y asesino
piano
me ganaron esto que tengo para mí”
beber en la cuneta
con el dinero de la misa…
Gustoso recibiría estas limosnas
con tal de intentar frenar esta metástasis
de aburrimiento y sobriedad
luego de un día infructuoso,
así como el anterior
y como sería el siguiente
de no haber nada acontecido.
Jodía un paisano
por ayuda y trabajo
a nosotros, ebrios de la vereda,
rocas aguijadas por su emplazamiento
nos levantamos y atendimos,
nos llenamos los bolsillos
con especias y chucherías
repartidas por la sala.
De la revuelta habitación,
a causa de la mudanza que acontecía,
bajar un piano de cola debíamos
del sexto cielo precipitarlo
por la cara norte del edificio
“casas apiladas como ponederos
de gallinas
como buzones para correspondencia,
¿corresponde?”
Yo abajo en la tierra,
en esa roída vereda
esperaba mientras bajaban
la caja musical
mientras el viento tocaba
sus notas y arpegios…
Por el cuarto cielo comienza
y cede el eslabón sobre mi corona
la siento, la oigo,
se abre y suelta a sus hermanas
precipitando el piano
junto a la vieja pelada
que acaricia mi nuca.
Belleza en mi réquiem
de múltiples notas al impacto
do
sola la fa
y mi muerte
silencio luego interrumpido
por el grito de un transeúnte.
Dormía yo ya en el infierno,
la cama preparada me tenían ellos,
con repisas llenas de libros
que no alcance a leer,
tampoco los leeré en esta celda,
blanca y cara habitación.
¿Cuántas villanías me costó?
Acá soy un príncipe, un héroe,
rey y señor,
hasta ese, mi cuidador,
reverencia y alabanza me profesa
admirado…
Rock Star en el bajo mundo
con mis cadenas áureas
y castigos administrados
por ángeles celestiales degradados…
“Las notas alegres del
fuerte y asesino
piano
me ganaron esto que tengo para mí”
Última edición: