Abrahám Emilio
Emilio.
Guitarra, lloran tus cuerdas
con arpegios al mentor,
vas rezando al Redentor
porque añoras y recuerdas.
No mueras, tu fe no pierdas
por verlo en nublado cielo…
Vida, traes desconsuelo,
ya no escribirá sus loores,
pon a su nicho unas flores
si no negrea su pelo.
Canario, oigo el suplicio,
escucho tu canto hiriente
con ese escozor frecuente,
que sufrir no sea vicio.
El tejado no es propicio
para tu frágil tonada,
para tu ansia sepultada
en tierra del camposanto,
duele por dentro tu canto,
el hombre grande no es nada.
Nunca más se oirá tu voz,
oh, verbo amargo que rondas;
inspiración, no te escondas
en lágrimas de un adiós.
Yo no sé si es muy precoz
el diluvio de amargura…
guitarra, canario… oscura
vida sin la primavera
que de espantos desespera
al vate en su sepultura.
con arpegios al mentor,
vas rezando al Redentor
porque añoras y recuerdas.
No mueras, tu fe no pierdas
por verlo en nublado cielo…
Vida, traes desconsuelo,
ya no escribirá sus loores,
pon a su nicho unas flores
si no negrea su pelo.
Canario, oigo el suplicio,
escucho tu canto hiriente
con ese escozor frecuente,
que sufrir no sea vicio.
El tejado no es propicio
para tu frágil tonada,
para tu ansia sepultada
en tierra del camposanto,
duele por dentro tu canto,
el hombre grande no es nada.
Nunca más se oirá tu voz,
oh, verbo amargo que rondas;
inspiración, no te escondas
en lágrimas de un adiós.
Yo no sé si es muy precoz
el diluvio de amargura…
guitarra, canario… oscura
vida sin la primavera
que de espantos desespera
al vate en su sepultura.
****"***""****""""""****"""""""""""""
Última edición: