Prochnost
Matt
Juguemos a no vernos indefinidamente,
pasarnos lado a lado en silencio rotundo,
y fingir que entre ambos hay un mar profundo,
una guerra interminable del corazón y la mente.
Viremos en la esquina con el ansia en la frente,
el pudor imperdible de un amor inocente.
Quemarnos de reojo, de rubor y al pasar
esconder la sonrisa, rehuir dulcemente
y con el alma enhiesta, a callar.
Entre remiendos de brujas y estrofas tachadas
dejamos lágrimas en papeles, estrujadas.
Solitarias luciérnagas brillando en un umbral
invocando al pasado, queriendo consagrar
el recuerdo perdido de una bella amistad.
Todo en un minuto al cruzar de la esquina,
la armadura se ha vuelto por sí sola a poner.
La ilusión se desvanece sin rencores ni inquinas
en la magia de unos niños que ya no van a volver.
pasarnos lado a lado en silencio rotundo,
y fingir que entre ambos hay un mar profundo,
una guerra interminable del corazón y la mente.
Viremos en la esquina con el ansia en la frente,
el pudor imperdible de un amor inocente.
Quemarnos de reojo, de rubor y al pasar
esconder la sonrisa, rehuir dulcemente
y con el alma enhiesta, a callar.
Entre remiendos de brujas y estrofas tachadas
dejamos lágrimas en papeles, estrujadas.
Solitarias luciérnagas brillando en un umbral
invocando al pasado, queriendo consagrar
el recuerdo perdido de una bella amistad.
Todo en un minuto al cruzar de la esquina,
la armadura se ha vuelto por sí sola a poner.
La ilusión se desvanece sin rencores ni inquinas
en la magia de unos niños que ya no van a volver.