nube blanca
Poeta que no puede vivir sin el portal
El príncipe cabalga en bello sueño
corriendo en su corcel las aventuras
que llenan de placer sus andaduras
por tierras de sequías y sin dueño.
Logrando con afán y con empeño
cruzar esa montaña sin perderse,
conoce todo riesgo al detenerse
que corre por salvar a su princesa,
guardianes la vigilan siendo presa
queriéndose escapar sin atreverse.
Se esconde deseando su llegada
pasando así los días con sus noches
y mira con tristeza y con reproches
las tierras que la tienen rodeada.
Planea con detalle su escapada
teniendo el pensamiento en su viajante
que puede aparecer en un instante
montando a toda prisa como un rayo
y no quiere sufrir ningún desmayo
cayendo entre los brazos de su amante.
Tere B.O
13-09-2014
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