Pablo walfisch
Pablo walfisch
La hora de acercarse pasó casi inadvertida.
Ella es la imagen que no se proyecta en ningún lado,
es que no hay encierro que la condene.
La salida al camino es incipiente,
pero también imperceptible.
Perderse y que el olvido la encuentre,
un rescate casi olvidable.
Perderse con la sensación de que el fin es el principio.
Ahora hay otra musa,
distinta,
repentina.
Casi impiadosa.
Otra musa
que se despierta,
abre puertas desconocidas
para deambular por lugares que solo camina el diablo.
Ella es la imagen que no se proyecta en ningún lado,
es que no hay encierro que la condene.
La salida al camino es incipiente,
pero también imperceptible.
Perderse y que el olvido la encuentre,
un rescate casi olvidable.
Perderse con la sensación de que el fin es el principio.
Ahora hay otra musa,
distinta,
repentina.
Casi impiadosa.
Otra musa
que se despierta,
abre puertas desconocidas
para deambular por lugares que solo camina el diablo.