Ibrahim Sadhid
Poeta recién nacido
La adversidad tocó a la puerta,
El dolor me mira a la cara, me observa, me abraza.
No puedo negar la tristeza.
Mi hijo de diez y seis primavera quedó tendido en la calle.
Una bala asesina le arrancó la vida.
El verdadero asesino se marchó corriendo de la justicia.
Quedé pensando en el destino,
Hice mil preguntas: ¿Por qué a las personas buenas le suceden tragedias? ¿Por qué personas malvadas se burlan de la Justicia?.
No obtuve respuestas,
Me reconcilié con la vida.
Miré de nuevo al Sol y borré mis lágrimas;
El perdón inundó mi corazón.
Una nueva visión llegó:
la vida es breve y el valor más importante es el amor.
El dolor me hizo más fuerte.
La tragedia me enseñó.
Dios existe en el abrazo,
en la palabra, en el amor
que puedo dar a mi hermano.
Aprecio el amanecer,
el verdor y la primavera.
Aprecio el atardecer, la noche y las estrellas.
Cada tragedia que sucede deja siempre una lección,
fortalece y sustenta en la ternura de la Resiliencia.
El dolor me mira a la cara, me observa, me abraza.
No puedo negar la tristeza.
Mi hijo de diez y seis primavera quedó tendido en la calle.
Una bala asesina le arrancó la vida.
El verdadero asesino se marchó corriendo de la justicia.
Quedé pensando en el destino,
Hice mil preguntas: ¿Por qué a las personas buenas le suceden tragedias? ¿Por qué personas malvadas se burlan de la Justicia?.
No obtuve respuestas,
Me reconcilié con la vida.
Miré de nuevo al Sol y borré mis lágrimas;
El perdón inundó mi corazón.
Una nueva visión llegó:
la vida es breve y el valor más importante es el amor.
El dolor me hizo más fuerte.
La tragedia me enseñó.
Dios existe en el abrazo,
en la palabra, en el amor
que puedo dar a mi hermano.
Aprecio el amanecer,
el verdor y la primavera.
Aprecio el atardecer, la noche y las estrellas.
Cada tragedia que sucede deja siempre una lección,
fortalece y sustenta en la ternura de la Resiliencia.