Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aún no he podido embalar todos mis tiempos
ni borrar de mis pupilas las imágenes.
Sin embargo, siento el dulce palpitar
de la vida corriendo como un venero,
paseándose a la orilla de los sueños.
Anda mi alma, fugitiva de rencores,
contemplo animada este mundo indefenso.
Y percibo que aun florecen los almendros
en párvulas y trémulas primaveras,
de mi austero tronco ,mancillado y viejo.
Lejos queda la llamada del tantán…
Un timbre rechina y rompe mi silencio.
Más aun no quiero escuchar esa llamada
del hielo frio , arrecido e interfecto
que me impiden ver los días halagüeños .
Una lluvia de palabras va cayendo,
chapotean con sus letras en mi mente.
Versos ,titila indeciso… Y en su juego,
revoltosas crisálidas eclosionan
como suaves mariposas entre mis dedos.
Mi piel ,anestesiada con las palabras,
es un bálsamo, mercenario , atrevido.
Es la terapia del viejo abecedario ,
que va buscando el consuelo del olvido
y sigiloso, me envuelve cual sudario
Última edición: