Reniel Floyer
Poeta asiduo al portal
El estado atónito de la mente.
El desierto de palabras.
Una inertitud desesperante.
Un silencio que ensordece.
Gritos silenciosos.
Desesperan, alteran… enmudecen,
y el lápiz empuñado con una sola convicción:
libre albedrio al pulso.
Que surque con el carbón sobre el papel
sin razones con razón,
ironías, seudos sinfonías metricales,
lineales… sandeces o verdades.
Que lo callen… o que lo dejen hablar.
¿Quién entiende al poeta?
Su musa. Su ninfa. Su diosa.
Su poesía. Su prosa.
Su carne hecho verso,
los besos sin tiempo,
su terapia y su locura.
Solo eso… palabras sin cordura,
el adicto cayendo en su vicio,
sin motivos ni razones da inicio,
con papel y tinta a consumir su droga:
“Parir líneas… porque solo así respira”
Reniel Floyer - Paraguay
El desierto de palabras.
Una inertitud desesperante.
Un silencio que ensordece.
Gritos silenciosos.
Desesperan, alteran… enmudecen,
y el lápiz empuñado con una sola convicción:
libre albedrio al pulso.
Que surque con el carbón sobre el papel
sin razones con razón,
ironías, seudos sinfonías metricales,
lineales… sandeces o verdades.
Que lo callen… o que lo dejen hablar.
¿Quién entiende al poeta?
Su musa. Su ninfa. Su diosa.
Su poesía. Su prosa.
Su carne hecho verso,
los besos sin tiempo,
su terapia y su locura.
Solo eso… palabras sin cordura,
el adicto cayendo en su vicio,
sin motivos ni razones da inicio,
con papel y tinta a consumir su droga:
“Parir líneas… porque solo así respira”
Reniel Floyer - Paraguay
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