La mirada perdida, casi ciego,
implora tartamudo y moribundo:
"Que pase el trago aciago tan profundo,
¡Señor, no me abandones te lo ruego!...
¡Estoy solo, al final fatal no llego!"
Y calló el cielo obscureciendo al mundo,
los muertos con olor nauseabundo,
sus tumbas abren al lloverles fuego.
Las almas que penaban redimidas
se acercan a Jesús que resplandece,
le acompañan cantando agradecidas,
es el Hombre, Profeta y Dios que ofrece
la salvación y gloria que, perdidas,
hoy Él se la dará al que la merece.
Felipe de Jesús Legorreta Levy.
INDAUTOR México.
implora tartamudo y moribundo:
"Que pase el trago aciago tan profundo,
¡Señor, no me abandones te lo ruego!...
¡Estoy solo, al final fatal no llego!"
Y calló el cielo obscureciendo al mundo,
los muertos con olor nauseabundo,
sus tumbas abren al lloverles fuego.
Las almas que penaban redimidas
se acercan a Jesús que resplandece,
le acompañan cantando agradecidas,
es el Hombre, Profeta y Dios que ofrece
la salvación y gloria que, perdidas,
hoy Él se la dará al que la merece.
Felipe de Jesús Legorreta Levy.
INDAUTOR México.
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