Soneto escrito a vuela pluma en respuesta al que me dedica La Corporación:
Ni Euterpe podría conmoverme
con su música alegre y placentera
Ni Deméter que intenta protegerme
me hacen abandonar la madriguera.
Sólo los nietos alborotadores
me sacan del letargo do sumido
ignoro en el frescor estos calores
y no tomo en política partido.
No es que sean los nietos ignorantes
sino inmunes al ocio, jovenzuelos
que resultan a veces estresantes.
Me vienen con cariños y camelos
sacándome unas risas delirantes,
para algo han de servirles los abuelos.
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