AMANT
Poeta adicto al portal
¡Sabe que te amo!
¡Como jamás, como a nadie más!
¡Siente que te adoro!
¡Te corresponde mi alma!
¡Todo lo posible haré por vencer la distancia!
¡De amor, mi corazón, esta lleno!
¡Como jamás, como a nadie más!
¡Siente que te adoro!
¡Te corresponde mi alma!
¡Todo lo posible haré por vencer la distancia!
¡De amor, mi corazón, esta lleno!
¿Sentiste el calor intenso,
dulce y celeste
del enamoramiento en mis besos?
Yo lo sentí en los tuyos.
¿Acariciaste el alba mientras
en la oscuridad veías mi sonrisa?
Yo cual flor la deshojé
al tiempo que vos sonreías.
dulce y celeste
del enamoramiento en mis besos?
Yo lo sentí en los tuyos.
¿Acariciaste el alba mientras
en la oscuridad veías mi sonrisa?
Yo cual flor la deshojé
al tiempo que vos sonreías.
Abrazada por ti,
no conocía el miedo.
Anhelante de ti,
soñé que vencía al mismo tiempo.
Contigo descubrí lo que era ser
amada por una mujer,
y a Dios cuestioné,
cuando tu canto
en mi oído
prorrumpir en llanto me hizo,
cuando escuché tus suspiros
y, al unísono, vi tu pecho elevarse,
cuando, en un grito,
diciendo te amo
la esencia derramaste.
no conocía el miedo.
Anhelante de ti,
soñé que vencía al mismo tiempo.
Contigo descubrí lo que era ser
amada por una mujer,
y a Dios cuestioné,
cuando tu canto
en mi oído
prorrumpir en llanto me hizo,
cuando escuché tus suspiros
y, al unísono, vi tu pecho elevarse,
cuando, en un grito,
diciendo te amo
la esencia derramaste.
Nunca pensé amarte así,
que fuese capaz, no creí,
pero al leer de tus ojos los versos,
sin letras, sin palabras,
lo supe, amor, lo ví...
que fuese capaz, no creí,
pero al leer de tus ojos los versos,
sin letras, sin palabras,
lo supe, amor, lo ví...
¡Soy de ti!
¡Te pertenezco!
¡Amo tu alma!
¡Adoro tu cuerpo!
¡Me desborda este divino sentimiento!
¡Te pertenezco!
¡Amo tu alma!
¡Adoro tu cuerpo!
¡Me desborda este divino sentimiento!
Y te extraño y te busco y te preciso,
cuando los sádicos segundos,
con látigos torturan mi espíritu,
y en silencio y solitaria y desnuda...
muero de sed, de amor, de frío.
cuando los sádicos segundos,
con látigos torturan mi espíritu,
y en silencio y solitaria y desnuda...
muero de sed, de amor, de frío.
Amanece ya, amor,
y es de noche dentro,
_una noche incesante, lóbrega, nuestra_.
Dormitas, ensoñada adoración,
como la música de un piano
que nadie toca,
en el mullido sofá del futuro,
mientras te arrulla el sino.
Despertarte deseo,
sólo eso.
y es de noche dentro,
_una noche incesante, lóbrega, nuestra_.
Dormitas, ensoñada adoración,
como la música de un piano
que nadie toca,
en el mullido sofá del futuro,
mientras te arrulla el sino.
Despertarte deseo,
sólo eso.
Última edición: