Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Restitución
Sus ojos brillaron
como mosaicos mojados
como un ladrón
entro el dolor,
impacto, explosión sorda
que todo devasto,
silencio...
truenos bajo la arena.
Es de noche y el viento
susurra su nombre,
como quisiera vestirlo de lluvia
entre lagrimas de acero,
palpita en el pecho
un te quiero
el viento se mueve hacia atrás
también las palabras,
soy fuerte
soy fuerte
repite la piel al romperse.
Calderos en la sangre
imágenes cortadas,
galopan desbocadas las palabras
en las venas,
mentira envenenada
en las letras de una carta,
las promesas rezan
como rosarios encantados
asomando sus espaldas hambrientas
en el mar de las palabras.
…
Como quisiera restituirte de nuevo
como quisiera hacer mío el dolor
ir al momento donde empezó el adiós
y decir que no,
como quisiera vestirme
con la ropa de siempre
y sin ambición,
restituirte
advertirte
de este día triste,
no sé si lo quise yo
o tu lo quisiste,
compartir contigo el dolor en dos copas
iguales.
…
Las heridas son nuevas
la lluvia comienza en el cielo
los paraguas quedaron
en el paragüero
y las manos se fueron.
Sus ojos brillaron
como mosaicos mojados
como un ladrón
entro el dolor,
impacto, explosión sorda
que todo devasto,
silencio...
truenos bajo la arena.
Es de noche y el viento
susurra su nombre,
como quisiera vestirlo de lluvia
entre lagrimas de acero,
palpita en el pecho
un te quiero
el viento se mueve hacia atrás
también las palabras,
soy fuerte
soy fuerte
repite la piel al romperse.
Calderos en la sangre
imágenes cortadas,
galopan desbocadas las palabras
en las venas,
mentira envenenada
en las letras de una carta,
las promesas rezan
como rosarios encantados
asomando sus espaldas hambrientas
en el mar de las palabras.
…
Como quisiera restituirte de nuevo
como quisiera hacer mío el dolor
ir al momento donde empezó el adiós
y decir que no,
como quisiera vestirme
con la ropa de siempre
y sin ambición,
restituirte
advertirte
de este día triste,
no sé si lo quise yo
o tu lo quisiste,
compartir contigo el dolor en dos copas
iguales.
…
Las heridas son nuevas
la lluvia comienza en el cielo
los paraguas quedaron
en el paragüero
y las manos se fueron.
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